Fisuras graves en el perímetro de seguridad. Ocho derrotas en los últimos nueve partidos devuelven al Meridiano a la lucha por eludir el descenso. Sobre todo, porque Granada ha aprovechado los últimos dos tropiezos alicantinos para limar al máximo la ventaja de la que gozaba el Lucentum hace 15 días. La crudeza arbitral vuelve a abundar en los defectos del conjunto de Vidorreta. La intensidad defensiva del equipo alicantino se castiga de forma más severa que la de sus adversarios de Euroliga, bastante más físicos a la hora de cerrarse atrás.
La estadística es sangrante. Sucedió en la Fonteta y se repitió ayer en el Martín Carpena. El Unicaja dispuso del doble de tiros libres que su oponente. Acudió a la línea 31 veces por las 14 de las que gozó Alicante. El dato es por sí mismo determinante, pero alcanza el grado de crucial cuando se produce en un encuentro en el que sólo hay una canasta en juego de diferencia entre ambos conjuntos. Unicaja sumó 29 y 28 el Meridiano. O lo que es igual, un triple más para los andaluces en 40 minutos de juego.
El desigual baremo arbitral se hizo más evidente en la segunda mitad. La equidad entre ambos conjuntos había sido notable en la primera, de hecho, los hombres de Vidorreta se fueron al descanso con una tibia ventaja a su favor. Los 12 puntos de Doellman en el segundo cuarto ayudaron a mantener el cara a cara anotador que marcó la tónica de la contienda.
Los dos primeros cuartos fueron muy parejos. El Unicaja comenzó muy concentrado y anotando fácil, pero el equipo alicantino mostró sus virtudes: buen tiro y ordenada defensa, y desde el principio dejó claro que no acudía a Málaga a pasar el Domingo de Ramos.
El intercambio de canastas fue constante hasta llegar a un significativo empate a 23 en el minuto 10. Los dos equipos, a base de triples, se repartían diferencias mínimas, aunque el que mandaba en el rebote, con el gigante lituano Martynas Andriuskevicius, era el Meridiano Alicante, que gracias a su tarea en la intimidación le daba a los alicantinos su máxima renta: 34-38, minuto 17.
El Unicaja, con errores en el tiro, una defensa escasamente activa y precipitación en algunos momentos, reaccionó merced a un mayor número de rotaciones. Joel Freeland aprovechó el paso por el banquillo de Martynas para amarrar varios puntos cómodos bajo el aro, circunstancia que evitó un mayor despegue alicantino: 42-45.,
Kenny Hasbrouck anotó cinco puntos consecutivos para establecer un 42-50 bastante favorable para los intereses levantinos. El partido se le escapaba a Unicaja y los colegiados tomaron cartas en el asunto. Penetración a canasta de Gerald Fitch, que arrolla a Rancik, bien plantado sobre el parqué. El colegiado más próximo a la acción amaga la señalización de la falta de ataque sin dudar, pero el principal, García González, se apresura a cobrar la personal de Hasbrouck, que pasaba por allí. Tercera del escolta estadounidense y consiguiente paso por el banquillo. Sin él en pista, el ataque del Meridiano se enredó más de la cuenta y empezaron a acumularse los errores no forzados.
Unicaja se aprovechó de la entrada rápida en bonus de Alicante para oxigenar su producción ofensiva. Un arrebato de fuerza cajista, con dos triples de Fitch y Blakney, y un parcial de 9-0, le dio la vuelta al marcador 51-50, minuto 24.
Meridiano aguantó el evite hasta que, a 90 segundos para el final del tercer acto sufrió un cortocircuito serio. Entre Archibald y Garbajosa (con un triple afortunado), pusieron la máxima diferencia 65-57, minuto 30. El Meridiano se vino abajo anímica y físicamente y las ideas no fluyeron. Unicaja aprovechó la decadencia pasajera de los visitantes y con tres triples nada más iniciarse el último periodo sentenciaron el encuentro. El Meridiano compitió en Málaga, pero le faltó constancia, en gran medida, por el diferente rasero con el que midió la intensidad defensiva el trío arbitral. Próximo lunes, Gran Canaria.