La Ruta del Cáñamo de Callosa de Segura comenzó ayer con una primera experiencia protagonizada por alumnos de la Escuela Politécnica Superior de Orihuela (Epso), que visitaron el flamante Museo del Cáñamo entre otras construcciones. La anhelada ruta cañamera ve la luz poco a poco, aunque sea a marchas forzadas, puesto que la balsa de tratamiento se puede visitar, pero se encuentra estropeada y la posibilidad de ver cómo era un antiguo obrador aún queda pendiente.
Desde el equipo de gobierno se ha apostado por poner en valor los trabajos y el cultivo del cáñamo, no en vano se trabaja en la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC), aunque las gestiones no marchan todo lo rápido que deberían para que la visita a un conjunto arquitectónico relacionado con esta fibra pueda hacerse realidad a corto plazo.
En cualquier caso el Ayuntamiento ya ha recibido la cesión de una fábrica ubicada en la ladera de la sierra, a la altura del barrio de La Cruz. Este es un segundo paso tras la apertura del museo de los trabajos del cáñamo, que dispone ahora de un mayor espacio de explicaciones fundadas sobre parte de la historia callosina.
La exposición permanente la pudieron visitar los alumnos de la Epso que cursan un máster en Agroecología, Desarrollo Rural y Agroturismo. Se trata de poner en valor espacios como un Obrador, construcción típica de la Vega Baja, o la citada balsa, que son elementos autóctonos y de los que apenas quedan vestigios ante la falta de una visión turística de ellos.
El profesor de la Universidad Miguel Hernández, Javier Andreu, explicó que «los alumnos visitan las diferentes arquitecturas y ven qué utilidades se le pueden dar». En esta formación, que incluye visitas prácticas como la de ayer, participan alumnos de toda España, si bien desde la Epso se aboga por «potenciar el patrimonio de la comarca».
En este sentido el municipio de Callosa «es un caso práctico para que los estudiantes puedan verlo, y ver cómo se ha creado un museo y qué subvenciones se han podido obtener, así como qué es lo que hace falta para que se mantenga». La sala permanente del cáñamo ha recibido una profunda remodelación ya que antes albergaba las figuras de Semana Santa, aunque todavía queda pendiente el traslado de los restos arqueológicos que se reubicarán en el nuevo centro cultural.
Así las cosas en el mismo museo se puso encima de la mesa una salida comercial o industrial para un cultivo que se quiere recuperar. Los profesores desvelaron que en Alemania hay demanda de productos manufacturados con esta fibra, y en Francia se han plantado unas 15.000 hectáreas para su posterior tratamiento, por lo que la Asociación del Cáñamo urge al Consistorio a que emprenda una ruta innovadora que atraiga a turistas a la localidad y puedan conocer este trabajo.