El acusado de asesinar a su ex pareja, Estefanía Lorente, una joven de Catral que murió el pasado mes de diciembre, reconstruyó ayer los hechos ante la juez instructora del caso. La defensa solicitó esta prueba pericial para fundamentar la supuesta amnesia que sufrió el autor de los hechos.
La acusación solicitó diferentes pruebas periciales y ayer en la calle Pascual Guerrero se revivió el día del asesinato, en el que la víctima quedó con el acusado para cortarle el pelo. Cristian Hernández, hasta ahora en prisión preventiva, volvió a reafirmarse en que «reconoce que le dio golpes, pero no se acuerda ni del cuchillo ni de agredirle con este arma», apuntan fuentes del caso.
Así, con los vídeos tomados por la Policía Judicial ante la magistrada y el fiscal de la Audiencia Provincial toda la instrucción quedará lista para que un jurado popular dictamine una sentencia. Si bien todo apunta a que el acusado protagonizó los hechos pese a que tenía vigente una orden de alejamiento de la joven.
Sobre las 10.30 de la mañana se montó un operativo para evitar linchamientos al acusado, por lo que llegaron hasta ocho miembros de la Guardia Civil y media docena de policías judiciales. Pronto los residentes del bloque de viviendas se marcharon de sus casas para no rememorar lo ocurrido, si bien amigos y familiares de la joven fallecida sí que se acercaron a la calle.
Era un mal trago tanto para la familia de la fallecida como para los testigos, incluido el padre del acusado, además de los policías locales y los guardias civiles. La familia de Estefanía Lorente se acercó hasta la calle del piso donde convivían, para increparle y desatar su amargura por la pérdida de su hija. El cordón policial se hizo necesario durante la hora y media que duró la reconstrucción.
En primer lugar se reclamó la presencia del gerente de una empresa que relató lo que vio el pasado 5 de diciembre. El recuerdo todavía era tan fresco que el vecino rompió a llorar tras contarle a la juez todo lo que pudo ver.
Poco después, el padre de Cristian Hernández confesó que durante el rato que pasó con su hijo se figuraba que «algo malo había pasado, me esperaba lo peor, pero hice todo lo que pude para que esperara la llegada de la Policía».
El progenitor del presunto agresor desveló que tras este suceso la familia se ha visto afectada psicológicamente. Tanto la madre como el padre todavía no han vuelto a su vida cotidiana y ayer la familia de la víctima le increpó. Aún así el testigo dijo que «quiero que pague por lo que ha hecho, pero preferiría que nunca hubiera pasado nada». El padre del arrestado confesó que en ningún momento se esperaba que las amenazas de su hijo fueran a llegar tan lejos y desde la acusación particular de los familiares este macabro suceso se tiene claro desde un principio.