El estrepitoso fracaso de Banco Base, la entidad que estaba llamada a ser el quinto grupo financiero del país, puede acabar como el rosario de la aurora y en los tribunales, ya que Cajastur ha respondido con amenaza de demandas a las de reclamaciones por parte de la CAM.
La caja alicantina anunciaba el miércoles que ha comenzado a asesorarse sobre las consecuencias jurídicas del rechazo de Cajastur, Caja Extremadura y Caja Cantabria de no continuar en Banco Base y avanzó que efectuará «todas las reclamaciones que procedan».
Poco después, fuentes de Cajastur señalaron que si la CAM presenta una reclamación sus exsocios también estudiarán demandarla por ocultación de datos, pues buena parte de su cartera de créditos estaba mal calificada. Estas fuentes desvelan que otro motivo de pleito será la decisión adoptada por la asamblea de la caja alicantina, que ayer aprobó amortizar las cuotas participativas con cargo a Banco Base cuando en el contrato de integración se decía que serían asumidas por la entidad emisora.
Sobre las posibilidades que se abren para las tres cajas que rechazaron el SIP habló ayer el vicepresidente primero de Cajastur, Santiago Martínez Argüelles, quien dijo que «inicialmente» puede funcionar una solución del Banco Base formado por sólo tres cajas de ahorros, la suya, Caja Cantabria y Caja Extremadura, después de la exclusión de la Caja del Mediterráneo (CAM).
Las reacciones políticas encontradas por parte de responsables del PP, en la Comunitat, y del PSOE, en Cantabria, calentaron ayer el ambiente. El Gobierno de Cantabria considera, ante la petición de responsabilidades al Banco de España del president de la Generalitat, Francisco Camps, por la ruptura del Banco Base que, en este caso, la responsabilidad hay que pedírsela a los que «no habían puesto sobre la mesa todos los datos».
Así lo dijo ayer en rueda de prensa la vicepresidenta de Cantabria y portavoz de la coalición PRC-PSOE, Lola Gorostiaga, para quien lo importante ahora es que Caja Cantabria , Caja Extremadura y Cajastur constituyan en un plazo «breve y rápido» un nuevo grupo, con nuevos aliados.
La misma opinión que reflejó el presidente de Cantabria, Miguel Angel Revilla, quien abogó por que Caja Cantabria, Cajastur y Caja Extremadura sigan adelante con su integración sin la CAM y añadió que lo ideal sería que se encontrase un socio solvente, que no sea «ninguna manzana podrida» y aumente al grupo de tamaño.
El presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, manifestó que Caja Extremadura «ha hecho lo único que podía hacer» al rechazar la segregación de su negocio financiero a favor del Banco Base. Sobre si el Gobierno extremeño vería con buenos ojos que Caja Extremadura continuara su integración con Cajastur y Caja Cantabria, Fernández Vara dijo que esta posibilidad «entra dentro de lo razonable», porque «hay ya un trabajo hecho y un camino andado, que podría aprovecharse». Lo que no se puede excluir, precisó, «es que en ese camino se puedan sumar otros compañeros de viaje».