El Instituto Juan Gil-Albert acogió esta semana la presentación del número vigésimo quinto de la revista 'El Salt', que en esta nueva edición está dedicada, en su sección 'A fondo', a la conservación del patrimonio industrial de Alcoy. El acto, celebrado en la sede central del Instituto en la calle San Fernando de la capital alicantina, contó con la presencia del profesor de Historia de la Universidad de Alicante, José Miguel Santacreu, que disertó sobre la importancia de la conservación de este tipo de patrimonio.
El profesor explicó la ventaja que otros países llevan sobre España en este tipo de conservación, quizás por su adelanto en la industrialización y una mayor sensibilidad a la hora de preservar la maquinaria y otro tipo de bienes y objetos que, como en Francia o Alemania, forman parte de su historia. Esta sensibilidad se ha traducido en la creación de museos donde se puede observar la evolución del proceso industrial y sus características.
La puesta en marcha de museos industriales también tiene sus dificultades, en primer lugar porque la iniciativa privada, propietaria de la maquinaria e instalaciones, no siempre está dispuesta a reconvertirlas y prefiere otros usos de tipo residencial cuando la legalidad urbanística lo permite. Por otro lado, la iniciativa pública todavía no acaba de entender la utilidad de este patrimonio obsoleto, y más cuando su conservación requiere de un esfuerzo poco rentable, electoralmente hablando.
En la revista 'El Salt' se tratan zonas industriales como Alcoy, Banyeres, Elda y Elche, donde existen iniciativas de conservación de este tipo de patrimonio, no siempre con éxito, pero cuyo bagaje sería suficiente para la creación de museos de importancia. En el caso de Alcoy y el papel, Elda y el zapato y Banyeres con el agua, existen iniciativas más o menos consolidadas que pueden ser un referente. Este tipo de museos son deficitarios, como casi todos, salvo los emblemáticos, pero no por ello dejan de ser un emblema para la cultura particular de determinadas zonas y su historia que, en algunos casos, como el de Elche y su industria alpargatera, que después dio paso al calzado, ha sembrado el origen de la tercera ciudad de la Comunidad Valenciana.
La revista completa su edición con dos entrevistas a José Carlos Rovira, con un balance de lo que ha significado el año hernandiano, y al pintor Pablo Rodes. Además, incluye un estudio sobre el Trenet de La Marina y otro artículo sobre las Salinas de Torrevieja, entre otros temas.