Los vecinos del Casco Antiguo de Alicante han sido los principales promotores de la imposición de una restricción del tráfico rodado en la zona, que finalmente entrará en vigor en apenas tres semanas, el 1 de febrero. No obstante, aún existen varios asuntos que tratar con la Concejalía de Tráfico sobre la forma en la que dicha restricción se va a poner en marcha y cómo van a solucionarse algunos problemas personales que han surgido tras el anuncio de la misma.
La Asociación de Vecinos del Casco Antiguo ha iniciado esta semana una campaña para la recogida de quejas y posibles dificultades surgidas en torno a la peatonalización del barrio, con el objetivo de trasladárselas al concejal de Tráfico, Juan Seva, en una reunión que tienen previsto celebrar la próxima semana para abordar las soluciones adecuadas.
El sistema de restricción de vehículos a esta zona de la ciudad se realizará mediante la colocación de una serie de cámaras lectoras de matrículas.
Los equipos, que funcionarán las 24 horas del día, se instalarán en los tres accesos viarios al Casco Antiguo: calle Jorge Juan con Lonja de Caballeros, El Portón y calle Miguel Soler.
La medida lleva aparejada una nueva reordenación del tráfico interior, de las zonas de carga y descarga, así como la eliminación de barreras arquitectónicas y la creación de zonas para que los vecinos puedan aparcar en las calles Balseta y San Juan.
El sistema que se implantará es muy sencillo: las cámaras leerán las matrículas de todos los vehículos que accedan al Casco Antiguo. Aquéllos que no figuren en el censo de residentes serán denunciados.
En este sentido, la presidenta de la asociación, María Dolores Peretó, señala que la mayor parte de las quejas provienen de personas mayores que no disponen de vehículo propio pero sí dependen del de familiares o asociaciones para desplazarse, bien por motivos personales o bien para asistir a centros hospitalarios o centros de día.
Los vecinos se preguntan cómo se va a regular el tránsito de estos vehículos de forma habitual o en casos de emergencia.
Asimismo, existe otro problema con el Hostal- Pensión Les Monges, que podría verse perjudicado por la restricción del acceso de los vehículos de sus clientes a las calles del Casco Antiguo, dado que no podrían utilizar el aparcamiento existente.
Todas estas son las asperezas que habrá que limar para contentar a todos los vecinos antes de que comience la restricción y eso sin tener en cuenta posibles quejas de ciudadanos que no residan en la zona pero trabajen en ella o hayan de visitarla a diario.
La peatonalización del Casco Antiguo de Alicante es una reivindicación vecinal que surgió hace varios años para preservar las calles del centro. Los primeros en lanzar sus críticas a la idea fueron los comerciantes de la zona, dado que en un primer momento se barajó peatonalizar las calles Rafael Altamira y Jorge Juan, en las que existen comercios.
Finalmente, el Ayuntamiento entabló negociaciones con los comerciantes y con los vecinos de la zona y llego al acuerdo de suprimir del plan de peatonalización a estas dos calles y mantener al resto del Casco Antiguo.
Para permitir el acceso a los residentes, se optó por la implantación del sistema de control mediante cámaras de vigilancia, en vez de otros implantados en otras ciudades como son los denominados pivotes móviles.
El objetivo es evitar el deterioro del Casco Antiguo generado por las altas concentraciones de vehículos en las calles estrechas y las consiguientes molestias a los vecinos.