Resucitar es un milagro que exige acumular hitos para concretarse. Txus Vidorreta ha hecho algo muy difícil, dotar de personalidad competitiva a un grupo que había tocado fondo. El Meridiano acabó ayer con la rutina victoriosa del Gran Canaria en el CID, que acumulaba 16 triunfos consecutivos en la ACB y 2 en la Eurocup.
Lo hizo porque no dejó de creer nunca en la victoria, porque se sobrepuso a la espesura general de un segundo cuarto malísimo y, entre otras cosas, porque asistió a la eclosión de Martynas Andriuskevicius, que se ha recordado a sí mismo por qué el seleccionador lituano se lo llevó a Turquía para ganar una medalla de bronce en el Mundobasket. Sus dobles figuras (10+12) fueron clave en el desenlace, ya que sin sus rebotes el Meridiano se habría vuelto de Las Palmas con las manos vacías.
Acabar con la condición de invicto del conjunto insular 18 partidos después requiere anomalías difíciles de explicar. Los alicantinos fueron capaces de superar a su rival con una valoración de conjunto de 40, algo tremendamente inusual en la ACB. Únicamente Hasbrouck fue capaz de superar la decena de puntos (12), los procentajes de tiro en general resultaron pésimos y sólo la defensa y la eficacia en el rebote permitieron al Lucentum aguantar el tipo.
Los alicantinos sorprendieron tomando la batuta del encuentro con un casi inmaculado Llompart, que forjó en el electrónico un inesperado 0-7 de partida. Con Savané como único baluarte efectivo en vanguardia, los amarillos intentaron minimizar la cicatriz, pero Hasbrouck y Andriuskevicius abortaban cualquier reacción. De hecho, los hombres de Txus Vidorreta se permitieron el lujo de dejar al plantel isleño con solo cinco puntos en el primer cuarto (5-12).
El paupérrimo 2/16 firmado en tiros de campo suponía un duro lastre para los locales, que trataron de agilizar las rotaciones en busca de alternativas. Un parcial de 9-0 fraguado entre Beirán y Carroll permitió a los de Pedro Martínez volver al partido (14-14, en el ecuador del segundo periodo). Con esta panorámica, los alicantinos terminaron por dar la de arena, cerrando la primera parte con un exiguo 25-18.
Tras la reanudación, una fugaz exhibición de Wallace desde el exterior (30-23) acabó siendo respondida por Stojic y Hasbrouck, que en apenas minuto y medio equilibraron la balanza (30-30).
A falta de 13 minutos para el final ya se había dibujado un partido nuevo y totalmente distinto. Un tiro libre de Bellas dio un ligera ventaja a los amarillos a la espera del último cuarto (36-34). Poco a poco Rancik iba asomando la cabeza en ataque, poniendo a su equipo en franquicia junto a un balsámico triple de Stojic (36-40). Sólo Carroll mantenía a flote a la nave isleña (43-43) a falta de cuatro minutos para la conclusión.
A falta un minuto, el marcador reflejaba un ajustado 50-51 tras una penetración de Green. Y cuando parecía que todo pintaba favorable para los de Vidorreta, el americano Bramos permitió soñar a los amarillos con sus primeros dos puntos (52-51). Hasbrouck quiso dar la réplica con un triple, pero falló. Gran Canaria disponía de 30 segundos para gestionar la posesión que debía cerrar el choque. Green se confió en el bote, perdió la bola y Martynas asistió a Doellman, que se plantó en el aro y recibió la falta. Dos libres dentro y cinco segundos por disputar. Carroll falló el último tiro y el Meridiano rubricó su segundo triunfo seguido.