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El cielo se puede morder

CULTURA

El cielo se puede morder

La fiebre de los 'cupcakes', dulces tradicionales americanos parecidos a una magdalena y decorados, arrasa en Alicante

21.11.10 - 00:36 -
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Pastelitos de cuentos de hada. Esa es la nueva moda en la repostería española. Los cupcakes han entrado en Alicante provenientes de Estados Unidos pisando fuerte. Por ahora, existen dos establecimientos que se dedican a la creación de esta especie de magdalena rellena con cremas de distintos sabores y decoradas en su superficie con texturas y adornos de múltiples colores. Un placer casi divino que se puede morder y que está al alcance de todos los bolsillos.
Sus orígenes están en Estados Unidos. En tierras americanas comer un cupcake es algo casi cotidiano. Pero aquí, la sensación de probar por primera vez un pastelito de este tipo es casi como si se pudiera morder el cielo. Un capricho para el paladar y un autentico placer para los golosos.
En el corazón del neoyorkino barrio de Manhattan se alza la tienda más popular en el mundo de cupcakes: Magnolia Bakery. Un negocio tradicional, fundado en 1996 por dos amigas, que ha pasado a ser un referente mundial de este tipo de pastelitos. Sus cupcakes han aparecido en series tan famosas como Sexo en Nueva York o en películas como El Diablo viste de Prada o en Primer.
Lo más destacable de los cupcakes es la creatividad que hay en ellos. Crear esta especie de magdalenas es dejar libre la imaginación. Multitud de colores, de adornos, de rellenos para satisfacer a las bocas más exquisitas. En Alicante podemos encontrar dos establecimientos donde los preparan. Uno es Las Manolitas, en la calle Canalejas, en pleno centro de la ciudad. El otro, en Mutxamel, la panadería Cristina, que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos y añadir a la repostería tradicional estos originales pasteles.
Entrar por la puerta de Las Manolitas es introducirse en un mundo de cuento, es ver hechos realidad los dibujos que pintan los niños pequeños. Mesas de colores, sillas diferentes, lámparas creativas y al fondo un mostrador donde exponen los deseados cupcakes. La fantasía y la paz se unen en un mismo ambiente.
Las Manolitas fue fundado hace poco más de un año por tres hermanas, Sofía, Sandra y Waldesca Zajac. Son de Estados Unidos, pero llevan trece años en Alicante. La idea surgió a raíz de la muerte de su madre: «Queríamos una Navidad diferente y nos propusimos hacer regalos elaborados por nosotras mismas. La creatividad salió a relucir y meses después, en mi cumpleaños, mi hermana Waldesca me regaló un cupcake. Ahí lo vimos claro», explica Sofía.
La propietaria de este establecimiento cuenta que «cuando faltó mi madre no nos apetecía volver a un trabajo tradicional, queríamos hacer algo distinto, personal y así surgió Las Manolitas», cuyo nombre se lo deben a su madre.
La decoración de la tienda es artesanal, realizada por ellas con elementos reciclados. En un año han cambiado la decoración tres veces. Y es que según afirma Sofía «la creatividad es lo nuestro» porque en Las Manolitas no sólo venden cupcakes sino también artículos realizados por ellas mismas como bolsos, cuadros, cojines&hellip
Sofía cuenta que han aprendido solas a realizar los cupcakes: «En Estados Unidos son algo cotidiano, lo llevamos viendo toda nuestra vida. Mi abuela tenía un restaurante y mi madre le salía la creatividad por los poros. Hemos aprendido de todo eso».
El éxito obtenido en este establecimiento «no lo esperábamos, estamos todo el día alucinando», comenta Sofía. Las Manolitas tiene más de 4.000 fans en Facebook, hacen encargos para bodas, bautizos, cumpleaños y hasta para grandes empresas como Mustang «a la que le hicimos no se cuantos cupcakes con el nombre de todos sus empleados». Es tal la fiebre por estos pastelitos que han tenido que limitar la venta a seis por persona.
Los ingredientes de sus cupcakes son caseros, con colorantes naturales. Los precios oscilan entre los 2 y los 4,50 euros, según el tamaño. Improvisan todos los días, siempre tienen pastelitos diferentes y suelen realizar unas 27 docenas diarias para vender en tienda. Sofía cuenta con una entrañable sonrisa que con sus creaciones «han llegado hasta a pedir matrimonio». Y es que el romanticismo, el dulce y la fantasía se unen para hacer creer al cliente que está rozando el cielo.
Caperucita
En Mutxamel existe otro lugar en el que la maravilla y la perfección en el dulce se hacen realidad. Es la panadería Cristina, un establecimiento tradicional que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos y ser pionero en la creación de cupcakes. Hasta el punto que han creado su propia marca: Caperucita cupcakes.
Cristina Forner es la tercera generación de panaderos. Su creatividad y su ilusión la han llevado desmarcarse de lo tradicional para emprender un proyecto nuevo. Tan sólo lleva unos 3 meses comercializando cupcakes pero son suficientes para hacer soñar a la clientela.
Comenzó a realizar estos pastelitos porque «los veía en la televisión y en Internet y me parecían bonitos e interesante de aprender. Hice cursos y comencé a practicar». Cristina asegura que «he adaptado los cupcakes a la cultura española, tanto en los colores como el los sabores».
Cuando decidió presentarlos en la Feria del Comercio de Mutxamel les puso su propio nombre: Caperucita. Cristina dices que «al no ser un nombre inglés es más fácil de recordar, es un nombre de cuento, como lo son los cupcakes».
Cristina también realiza galletitas de mantequilla de diferentes formas decoradas con fondant y algo único en la provincia: cakepops. Es una especie de pastelito pequeño redondo pinchado en un palo y envuelto con fondant. «Se utiliza mucho para los cumpleaños y los bautizos», explica Cristina. Reconoce que el negocio funciona muy bien pero que «es difícil aplicarlo a la venta diaria porque aquí la gente suele comprar lo tradicional».
Esta repostera de Mutxamel también realiza tartas para eventos. Creaciones que parecen sacadas de un libro de dibujos animados, originales y muy llamativas. Además Cristina explica que al día suelen realizar unos 200 o 300 cupcakes, que normalmente se distribuyen a sitios especiales. Estos caprichos tienen un precio asequible: 1,75 euros los cupcakes y las tartas 3 euros la ración.
Deliciosos, asequibles y para tomar en cualquier momento. La nueva moda se instala en provincia haciendo creer a los clientes que encontrar pequeños tesoros en los tiempos que corren todavía es posible.
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::FOTOGRAFÍAS ÁLEX DOMÍNGUEZ Y CARLOS RODRÍGUEZ

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