La Cámara de Comercio tiene pulso. El presidente de la institución oriolana, Félix Cerdán, se fue ayer hasta el campo de golf La Finca de Algorfa para, de manera sorpresiva, enseñarle los dientes a la clase política en nombre de los empresarios.
El máximo responsable de la secular organización orcelitana, que llegó al cargo el pasado verano, se despachó ayer con el representante del Ayuntamiento de Almoradí, Miguel Ángel Gascón. El edil popular volvió a enarbolar el desgastado discurso que apela a la unidad de los pueblos de la Vega Baja, con ofertas complementarias entre el interior y la costa, y polarizado el plan por Orihuela y Torrevieja, respectivamente. Y todo ello para que la comarca se presente más fuerte y competitiva.
Acto seguido Cerdán tomó la palabrá y cortó de manera contundente la deriva del debate. Sostuvo que «el mensaje de unidad de los políticos me encanta pero ya no me lo creo». Y se hizo un silencio sepulcral en la sala. En su exposición, el responsable cameral aseveró que «el principal problema de esta comarca es político», y aseguró que los empresarios de la Vega Baja «hemos hecho los deberes, ahora les toca a otros». Sólo estas tres consideraciones, remachadas sin titubeos por Cerdán, fueron suficientes para prender la mecha de un intenso debate sobre el presente y el futuro económico de la comarca.
Por un lado deambularon aquellos que defendieron, como el empresario Antonio Pedrera, el sistema tradicional pero compitiendo en costes que apostaba de nuevo en el futuro por la construcción. Frente a él surgió el que mira hacia el desarrollo de la sociedad del conocimiento y la innovación, modelo que defendió Eduardo Manchón, un emprendedor que creó la firma Panoramio, que fue adquirido por la universal Google. Sin embargo, el encuentro de empresarios también supuso el encuentro de algunas ideas.
Todos los presentes coincidieron en la necesidad de recuperar espíritu emprendedor; en la importancia que los trabajadores se sientan coparticipes y valoren a sus empresas; en la necesidad de una formación útil y un reciclaje necesario para los desempleados del sector de la construcción. Y coincidieron -los políticos no, claro- en la crítica al papel lejano que la administración pública está llevando a cabo, la cual observan alejada de lo que consideran las verdaderas necesidades del empresariado y de los ciudadanos. Reconocieron los ponentes la necesidad de realizar una apuesta por las infraestructuras, y sostuvieron que sin empresas es imposible crear empleo.
Los participantes en la mesa redonda, que moderó el empresario y articulista económico de La Verdad, Francisco Culiáñez, acabaron el encuentro con la conclusión de que la comarca sufre en este momento «una verdadera emergencia económica y social ante el drama del desempleo y son necesarias respuestas y respuestas rápidas».