El martes mantuvieron una reunión de las que mantienen periódicamente y ayer se les pudo ver hablando sobre la cancha del Centro de Tecnificación tras el entrenamiento. El presidente Miguel Cano y el técnico Óscar Quintana han intensificado en los últimos días sus conversaciones con el fin de encontrar cuál es el problema que ha llevado al Meridiano a cosechar cuatro derrotas en las cuatro primeras jornadas de la ACB.
No es que antes no existiera el diálogo entre dirigente y entrenador, pero está claro que la situación que está viviendo el Meridiano tras el primer mes de competición resulta bastante desoladora y el equipo debe encontrar el camino del triunfo lo antes posible si no quiere hundirse en la clasificación.
De momento, Cano y su directiva otorgan un margen de confianza a Quintana y sus jugadores y, según afirmó ayer el presidente, de momento no se plantean introducir novedades de algún tipo para activar el equipo.
«Teníamos mucha ilusión. Habíamos planificado otro inicio, pero la realidad es la que es. No hemos jugado bien, hemos regalado dos partidos en casa y tenemos que ser conscientes de que eso no puede ser y queda toda la liga por delante», manifestó ayer Miguel Cano, quien hizo hincapié en lo inesperado de las derrotas frente a Fuenlabrada y Menorca en el Centro de Tecnificación, «dos partidos importantes que teníamos controlados, en los que hemos sido los que no hemos sabido mantener la diferencia en el marcador y lo hemos pagado».
El máximo mandatario del Meridiano admitió que, tras las cuatro derrotas consecutivas en el inicio de la ACB, enfrentarse ahora a Real Madrid y Bilbao Basket «no es el marco ideal porque la presión añadida que pueden tener los jugadores no es lo mejor para que puedan conseguir la primera victoria». Pero incidió en que deben «tener tranquilidad, como otras veces, para encontrar el camino del triunfo».
«Estos jugadores y técnicos ya han demostrado en otras ocasiones que nunca tiran la toalla y si en la jornada cuatro pensáramos lo contrario, no deberíamos estar aquí», sentenció Cano, quien, ante el malestar de la afición tras la última derrota contra el Menorca -gritos contra Quintana incluidos-, dijo entender que «la afición no esté contenta porque tampoco lo estamos nosotros». En cualquier caso, insistió en que «este grupo que forma la plantilla ya ha salido de estas situaciones y lo único que tengo que pedir es tranquilidad».
«Hemos hablado y no ocurre ningún tipo de problema, sólo las cosas del juego, que no lo hemos hecho bien y hemos tenido unos minutos muy malos que nos han llevado a dos derrotas que tenían que haber sido victorias. En estos momentos no tenemos que leer más allá de que es una situación del juego», aclaró.
«Óscar (Quintana) cree en los jugadores y en su trabajo y no hay ningún tipo de problema», continuó el presidente, quien reconoció que, de momento, no se plantean realizar ningún tipo de movimientos en el equipo ni se han marcado fechas para adoptar decisiones. «Aquí no hay plazos», aseguró Cano, quien consideró que la pasada temporada, cuando decidieron acudir al mercado, «la situación era distinta».
«Este año hemos tenido muchos problemas en el juego, que no ha sido bueno, y problemas de lesiones. Veremos cuando el equipo esté completo y entrene al cien por cien qué pasa. A partir de ahí hablaremos», dijo.
Matizó que la postura que están adoptando no quiere decir que estén tranquilos con lo que está haciendo el equipo porque, en realidad, «existe preocupación porque no esperamos estar con 0-4 y tenemos un calendario difícil». Y, además, el rendimiento de la plantilla no está siendo el óptimo y deja mucho que desear sobre las expectativas creadas. «Hay jugadores que todavía tienen que llegar», apuntó Miguel Cano, en referencia al bajo rendimiento de hombres como Martynas Andriuskevicius.