Manejar un monstruo de 14 toneladas a 80 kilómetros por hora en mitad de una ciudad altamente congestionada por el tráfico tiene sus riesgos, y más cuando el tiempo apremia y cada segundo que se pierde puede significar salvar una vida humana. Los Bomberos de Alicante tienen que afrontar a diario en sus salidas una circulación intensa, en una capital cada vez más poblada. «No es nada fácil, tienes que saltarte semáforos en rojo, se te cruzan motociclistas, de repente te sale un coche...», explica el jefe de Bomberos, Juan Calvo.
Aunque el Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (Speis) de Alicante cuenta con plazas exclusivas de bombero-conductor, la Concejalía de Seguridad que dirige el edil Juan Seva ha considerado oportuno ofrecer un curso de formación especializada en conducción peligrosa. «La Policía Local sí que realiza estos cursos, que eran una petición de los bomberos, que ahora hemos cumplido», manifestaba el propio concejal antes de subirse en uno de los vehículos y probar, de primera mano, la habilidad de los profesionales.
En el depósito municipal de vehículos de Villafranqueza se construyeron varias pistas para probar los camiones de bomberos en diversas circunstancias. Primero, el vehículo cogía velocidad y,tras derrapar, encaraba una hilera de pivotes con un obstáculo al final que, o bien debían detener el camión delante o bien sortearlo. Para ponerle más complicaciones, la pista se mojaba con agua y una solución jabonosa, para que la superficie fuera más resbaladiza. «Afortunadamente, en Alicante, es muy difícil que se den situaciones de calles con placas de hielo o superficies deslizantes, pero siempre hay que ponerse en el peor de los casos», explicaba uno de los instructores, un bombero de Málaga experto en conducción.
Estos compañeros han venido a Alicante para explicar a los bomberos cómo se controlan: «El ABS permite tocar el freno a fondo y hacerse con la dirección, no es como antes. Pero es muy importante conocer el vehículo y, sobre todo, a ti mismo. De los límites del conductor depende todo», indicaba uno de los monitores. Situado en el punto de no retorno, explicaba a los bomberos cuando debían frenar en seco y cómo esquivar obstáculos. «Hay que llegar al límite», les piden los instructores a los bomberos de Alicante. Ellos, acostumbrados, todavía les costaba. El concejal de Seguridad, Juan Seva, sin embargo, salió satisfecho del ejercicio y aliviado del camión.