Sobrevivir es una obligación natural, generalmente instintiva. Pero en el deporte no basta con querer, también hay que merecerlo. El Meridiano Alicante recibe hoy al Menorca y necesita ganarle para no avivar unos miedos nocivos que le persigan toda la temporada. El tercer proyecto de Quintana en la ciudad está atascado, desvanecido, para muchos, hasta gafado; pero nada de eso cuenta. Lo importante es la actitud y por ahora ésta brilla por su ausencia, al menos durante los 40 minutos que se prolongan los partidos.
Es el día perfecto para recuperar el terreno perdido, para igualar a victorias a un rival directo en la lucha por la permanencia. Para ello tienen que cambiar algunas cosas. Se precisa un mejora notable en el rebote, sobre todo el ofensivo (clave para sosegar el ataque), una intensidad defensiva óptima y un alto grado de concentración que minimice al máximo el número de pérdidas de balón para que no se repita la veintena que ahora firma de promedio el equipo alicantino.
Vuelve Paco Olmos al CT, y lo hace con un conjunto marcado por el sello LEB de los hombres que lo integran. El técnico valenciano conserva cinco de las piezas con las que materializó el ascenso el curso pasado (Ciorciari, Otegui, Diego Sánchez, Caio Torres y Cuthbert Victor) y a ellas a unido a Rafa Huertas, el escolta que despuntó en Melilla) y Jakim Donaldson, el MVP que explotó en La Laguna. El salto de calidad lo deberían dar el ex del Maccabi Raviv Limonad e Ivan Radenovic, desubicado tras sus fracasos en CSKA y Cajasol.
Olmos no tiene mucho más. La mayor parte de los minutos en pista se los reparten entre siete, así que esta vez la profundidad del banquillo del rival no es una amenaza para el Lucentum. Al cuadro insular, como al alicantino, le fallan la defensa y la agresividad. Es capaz de hacer muchos puntos, pero gracias a dejar bastante descuidada su defensa. En San Sebastián, los porcentajes de tiro del Lagun ARO fueron deslumbrantes, y mucha culpa de eso la tuvo la escasa oposición que encontraron los donostiarras en el tablero del Menorca.
Thomas Heurtel se pone a las órdenes de Quintana para alivio de Miguel Cano, que considera al base francés capital en el juego ofensivo del Lucentum. Se mantiene la duda de Mario Stojic. Los médicos le daban tres semanas de recuperación, pero el alero croata no está dispuesto a esperar tanto. Antes del partido, los médicos le harán una prueba definitiva para descartar, o no, su participación. No sería la primera vez que el ex del Menorca juega con dolor, pero en esta ocasión conviene tener en cuenta que la liga es larga y esto no ha hecho más que comenzar. Además, el cuadro balear, pese a ser un rival directo, no atesora un potencial tan brillante como para arriesgar la recuperación de Stojic, fundamental en el proyecto de Quintana.