Necesitan menos productos fitosanitarios, los árboles dan un mayor rendimiento y el fruto puede estar antes en el mercado. Estas son sólo algunas de las ventajas de una nueva fórmula de cultivo de cítricos bajo invernaderos de malla que ha empezado a adoptarse en la Vega Baja por los agricultores, cada vez más preocupados de que los productos que salen de esta comarca sean de la mayor calidad posible. En el campo de La Murada, por ejemplo, ya se han empezado a usar este tipo de invernaderos, mucho más altos que los tradicionales y tapados con mallas en lugar de plástico, para las mandarinas, y han llegado a la conclusión de que esta nueva tecnología aplicada a la agricultura hace que la producción de los árboles sea tres veces mayor que uno que esté plantado a la intemperie.
El único problema que se puede presentar a estos productores es que no haya agua, porque de las demás inclemencias del tiempo (lluvias, pedrisco o viento), sus ejemplares están protegidos durante todo el invierno. Además, los mandarinos requieren de menos insecticidas porque es difícil que las plagas que atacan a los cítricos traspasen la malla y la producción llega antes que si estuvieran en la calle, por lo que se puede colocar en el mercado en un tiempo en el que el fruto todavía está a tiempo de coger un buen precio.
El concejal de Agricultura, José Manuel Cutillas, explica que la inversión que deben hacer los agricultores es grande, si bien en la mayoría de los casos, una vez instalada la malla tienen ocho años de garantía y mientras, a producir con menos preocupaciones que si tuvieran sus plantaciones al descubierto. Algunos regantes han descubierto esta técnica a base de buscar soluciones para poder salir adelante en el campo, y existen plantaciones en las que los árboles llevaban años puestos y que ahora se han cubierto descubriendo esta fórmula de conseguir una mayor rendimiento.
Otra de las ventajas es que las mandarinas, debido a que no están sometidas a la lluvia o el granizo, están intactas y tienen más valor en el mercado que si tuvieran algún desperfecto ocasionado por el mal tiempo.
En cuanto a las variedades de mandarinas que se plantan, la Oronules ya se recoge desde hace unos días para darle color y sacarla al mercado. Estos primeros frutos suelen salir fuera de España, ya que hay mucha demanda tanto de Estados Unidos como de otros países como Inglaterra, Alemania o Italia. Otras variedades que de forma tradicional se recogen en enero o febrero se podrán retirar de los árboles antes de estas fechas debido a las mallas, ya que los frutos tienen ya casi el calibre necesario para recogerlos.
Cutillas destaca el esfuerzo que realizan la mayor parte de los agricultores del término municipal para sacar adelante las plantaciones de cualquier tipo de producto, y aseguró que en años como el presente, en los que el agua no ha faltado, han tenido muchos menos problemas. En todo caso, ellos ya planifican sus beneficios futuros en función de que pueda llegar una mala época, aunque con los avances que va dejando la tecnología en los campos, cada vez es menos difícil que las cosechas lleguen sanas y salvas a los mercados y que se puedan disfrutar.