El conseller de Educación, Alejandro Font de Mora, no podrá olvidar su primer encuentro, esta legislatura, con los padres de alumnos de colegios ilicitanos. Decenas de ellos aprovecharon su visita de ayer a Elche para reclamarle cara a cara las principales necesidades de sus centros. El grupo se concentró a las puertas de uno de los colegios que Font de Mora venía a inaugurar, el Clara Campoamor, en Altabix. Su llegada estaba prevista sobre las once menos cuarto de la mañana, 45 minutos después del acto que tenía programado en el colegio Mestre Canaletes, de Perleta, que también ha estrenado instalaciones este curso.
Padres de alumnos de los tres centros que llevan años esperando disponer de servicio de comedor, -Jaime Balmes, Blasco Ibáñez y Eugeni d'Ors-, así como los del colegio El Pla, quienes reivindican la construcción del instituto número 11, se dieron cita en este punto y comenzaron a desplegar sus pancartas minutos antes de que llegara Font de Mora. Estuvieron arropados por integrantes de la plataforma en defensa de la enseñanza pública en Elche, que colocaron junto a la puerta de acceso un cartel con la foto del conseller boca abajo, para reivindicar el derecho a la libertad de expresión. Los ánimos fueron calentándose hasta tal punto que a su llegada le recibieron con gritos de «Font de Mora dimisión» y «Volem menjadors». También hubo abucheos, pitada, cacerolada y hasta algún insulto por su gestión.
El representante del departamento autonómico llegó junto al alcalde, Alejandro Soler, en el vehículo oficial de este último. Sobre esta circunstancia, hubo comentarios que apuntaron a que el roce dialéctico mantenido entre ambos en la inauguración del colegio de Perleta, les llevó a compartir unos minutos de charla después para aclarar varias cuestiones.
Font de Mora también estuvo acompañado en su visita por la secretaria autonómica de Educación, Concha Gómez, la directora de Recursos Económicos, María José Vargas, así como concejales y diputadas populares y parte del equipo de gobierno del Ayuntamiento. Tras visitar las instalaciones y asistir a una actuación musical que ofrecieron los escolares, el conseller y el alcalde tomaron de nuevo la palabra. Esta vez el tono de las exposiciones fue más suave, pero ambos utilizaron insinuaciones y reproches implícitos en sus discursos.
Soler insistió en las carencias educativas en la ciudad y reiteró la necesidad de construir los colegios 36 y 37, de ampliar los del campo, de sacar la Secundaria de los centros de Primaria, de retirar los barracones, de instalar calefacción en seis colegios y de crear comedores escolares. Asimismo se refirió a la cesión de terrenos, una cuestión que enfrenta de forma continua a ambas administraciones. El primer edil puso como ejemplo que el solar para la creación del Clara Campoamor se cedió hace cinco años.
Font de Mora tiró de balance y enumeró las actuaciones que se han realizado en la ciudad en materia educativa, no sólo con el Gobierno de Camps, sino también con el lirado por Zaplana. Reconoció algunas de las deficiencias y aseveró que su conselleria realizará un esfuerzo para nuevas actuaciones, aunque eludió dar plazos. La despedida fue aún más sonora.