Dicen que no hay nada más fiel que la compañía y el cariño que puede mostrar un animal. Sin embargo, a veces las personas no dan a sus mascotas lo que reciben de ellas. Con la llegada de las vacaciones comienzan los problemas. El no tener con quién dejar al animal o el hecho de que en muchos hoteles y apartamentos no permitan la entrada de mascotas acentúan las dificultades. El problema se hace mayor si se trata de animales exóticos porque son más grandes, o más delicados, o requieren una mayor atención.
La cuestión es que algunos propietarios deciden tomar el camino fácil, el camino que no cuesta dinero, ni tiempo: abandonar al animal. Pero hay otras situaciones más graves, si cabe: la explotación y el mercado negro de animales.
Es entonces cuando entra en juego la Fundación Internacional para la Protección de Animales Raúl Mérida (FIPARM) y los grupos que luchan contra el abandono y el maltrato animal, como el Seprona.
Los más de cien animales exóticos que se encuentran en el Centro de Rescate de Alicante (Roal) de la Fundación han sido abandonados, decomisados o incautados.
Es el caso de Lucas, un pequeño primate que decomisaron en Alicante, en la Feria de Navidad, vestido de Papa Noel. También Kira, un cachorro de tigre, llegó en circunstancias parecidas al centro, cuando hace unos días la rescataron del circo donde 'trabajaba' haciéndose fotos. Kira padece ceguera debido al flash de las cámaras fotográficas.
Pero no todo queda ahí. En el centro hay monos de Gibraltar encontrados en calles de Santa Pola o de otros municipios alicantinos. Raúl Mérida, presidente de la Fundación, cuenta que este tipo de primates los suelen traer metidos en mochilas o comprados «por tres euros y vendidos por 3.000 en el mercado negro».
Cuando llegan al Roal las mascotas entran a la zona de cuarentena, donde son examinadas y tratadas si sufren algún problema.
Cuando están en situación óptima para relacionarse, pasan a la zona de adaptación, donde, la mayoría de veces, comparten habitáculo con animales de sus misma especie.
Por último, son trasladados a la zona de reubicación, donde se les prepara para ser llevados a otros centros con mejores condiciones, como parques naturales o reservas. Antes de salir del centro, los responsables se aseguran de comprobar las instalaciones en las que el animal vivirá.
La moda de los exóticos
Desde los años noventa, la venta de animales exóticos se ha incrementado considerablemente. Tal y como explica el presidente de la Fundación, Raúl Mérida, esta 'moda' ha traído dos consecuencias. Por un lado, el contrabando de especies, que «es uno de los negocios ilegales que más dinero mueve», afirma Raúl. Por otro, el abandono de animales que «muchas veces se introducen en el medio natural y desplazan o hacen desaparecer a otras especies», asegura Mérida.
Según el presidente de Fiparm, es el caso de la tortuga de florida, que «ha hecho desaparecer a especies autóctonas» o el caso más grave, el de los mapaches que se integran en el medio natural y «se pueden ver libremente en parques de la provincia. Los mapaches comen de todo y eso pone en peligro a otras especies. De hecho, desde Medio Ambiente se ha dictado una norma para prohibir el tener mapaches a particulares».
Raúl Mérida cuenta que los mapaches, las tortugas, los monos y las cerdos vietnamitas son los animales que más abandona la gente. En el caso de los mapaches «su carácter cambia a los tres años, empiezan a defender su territorio y ya no son tan tranquilos. A los monos les sucede a los siete años. Es entonces cuando los abandonan, ya no los quieren porque se han hecho adultos».
El problema de todo esto es que la tendencia se incrementa año tras año: «Lo que empezó siendo algo anecdótico ahora es un problema, porque cada vez más gente tiene especies exóticas en sus casa y no sabe cómo cuidarlas», asegura Raúl Mérida.
Características del centro
En Centro de Rescate es el único en España de estas características. No existe otro centro donde se acojan todo tipo de animales exóticos.
Lleva un año funcionando en Villafranqueza, en las instalaciones de la antigua perrera municipal. Sus orígenes se remontan a un espacio de similares características ubicado en Benimantell. Algunos animales que allí habitaban fueron trasladados a otros centros españoles y europeos, el resto a las instalaciones actuales.
Según explica Raúl Mérida es un «centro artesanal de reciclaje. Donde había una balsa de riego hemos hecho una zona en la que hay cinco linces». Las instalaciones están plagadas de árboles que dan sombra y flores.
El centro se divide en cuatro zonas: una para herbívoros, donde hay una liebre de la Patagonia, un lemur y otras especies; una de primates, con titis o sercopitecos y donde también se ubican los mapaches y un puerco espí; otra de felinos, con pumas, tigres y leones; y la de aves, con cuervos o loros.
Proyectos
El presidente de la Fundación, Raúl Mérida, explica que les gustaría ampliar el centro. La zona de las aves tienen la intención de hacerla más grande: «Hay pájaros a los que sus dueños les cortaron las alas. En el momento que consigan volar todas las que tenemos ampliaremos el voladero».
También está previsto que quince animales sean reubicados en breve: «Estamos a la espera de que el Estado de el visto bueno, porque cuando un animal es abandonado, incautado o decomisado pasa a ser propiedad estatal», explica Raúl. Además esperan las llegada de dos tigres de una persona que ya no puede mantenerlos.
Raúl cuenta que casi todas las semanas llega algún animal nuevo. La Fundación trabaja estrechamente con el Seprona y tienen a una colectivo de personas que protege a los animales a nivel legal y sanitario: la Brigada Azul, que lucha contra el maltrato animal. Pero la financiación es difícil y apenas existen subvenciones para mantener este centro.