Miguel Ángel Belinchón Márquez es desde hace unos meses el nuevo delegado del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Alicante. Su llegada se ha convertido en un revulsivo para un colectivo que ha estado capitaneado hasta ahora por el histórico dirigente Florentino Regalado. Denuncia «el importante recorte que hay en materia de inversiones públicas en España», mientras alerta sobre las grandes carencias existentes, para lo que pone el ejemplo de la provincia, en la que «faltan infraestructuras» para poder seguir creciendo. Incluso, hace hincapié en que «Alicante está todavía más olvidada», en comparación con el resto del país.
-El desplome de las licitaciones es incuestionable y, más todavía, en nuestra Comunitat.
-Sufrimos las consecuencias de la crisis económica. Las administraciones han recortado las inversiones por falta de dinero. La actividad es cada vez menor en el sector, pero en contraste en todo el territorio alicantino seguimos todavía faltos de obras importantes que, a su vez, son muy necesarias.
-dígame algunas en concreto.
-Por poner un ejemplo, está el tren por la costa. Poder ir desde Alicante a Dénia es algo muy necesario, pero sigue ahí pendiente, aunque está proyectada. Porque no tiene sentido que la conexión con la Marina Alta se haga en el trenet de siempre, con el que se tardan más de dos horas. También la apuesta por la alta velocidad entre Benidorm y el aeropuerto de El Altet nos parece una actuación prioritaria, que ayudaría al mayor desarrollo económico de la provincia.
-¿Y en cuanto a las carreteras?
-Hay carencias evidentes. Tenemos autovías que necesitan mejoras porque han ya han quedado limitadas en su capacidad. El tercer carril de la A-31 en la conexión con Madrid es prioritario. También sería importante poder contar con una alternativa más allá del peaje de la autopista para ir a Benidom, pero con una carretera en condiciones. Por el sur de la provincia, también se requieren actuaciones, como son la CV-91 en Orihuela, y la CV-93 en Guardamar del Segura.
-La saturación de tráfico revela las carencias.
-Tenemos infraestructuras de primera generación, como la citada conexión con Madrid o la A-7 que conecta el litoral mediterráneo, pero ya resultan insuficientes. Nuestras infraestructuras de comunicación, en general, necesitan mejoras.
-El problema es que el actual recorte en inversión en obra pública va a retrasar más las obras.
-Así es. Por ello, es necesario que los dirigentes políticos analicen bien la situación y piensen a largo plazo. No se puede recortar el dinero en obras estratégicas que nos van a aportar más riqueza en el futuro, que generan valor, más allá de lo que aportan puntualmente en el actual contexto.
-¿Qué les exige a las distintas administraciones?
-Al Gobierno central y a la Generalitat Valenciana les pedimos que hagan el esfuerzo necesario para no perder el futuro. Hay muchos proyectos por realizar.
-Pero hay obras que están en marcha y, sin embargo, ahora surgen dudas sobre si se cumplirán los plazos, como el AVE a Alicante.
-Hay que partir de que no se entiende y no tiene lógica alguna el que no tengamos ya la alta velocidad ferroviaria en la provincia y en la Comunitat Valenciana, mientras otras zonas de España sí cuentan ya con el AVE. Espero que al menos los plazos se cumplan para 2012.
-¿Qué consecuencias directas tiene el mencionado parón inversor en el colectivo al que usted representa?
-En el Colegio estamos muy preocupados. Las empresas y profesionales han visto caer la actividad, por lo que en muchos casos se han visto obligados a despedir a personal. No queda otra que reorganizar los recursos. Además, lo peor es que lo que puede venir de aquí en adelante, porque hasta hay que tener en cuenta que ahora acabamos obras que fueron licitadas hace dos años, el problema es que va a suceder a partir de este momento al desplomarse la licitación.
- Parece imposible, pero hay ingenieros de Caminos en el paro.
-Es la realidad. Más de un millar de titulados españoles no tienen trabajo. Y la cifra podría duplicarse al cierre del año. En la provincia muchos se han quedado sin su puesto de trabajo. La situación está muy complicada porque no hay actividad para todos. Muchas empresas de obra civil se han visto obligadas a prescindir de parte de sus profesionales más cualificados.
-¿Y qué opciones les quedan entonces a los colegiados?
-Marcharse fuera, a otros países en los que la actividad constructora sigue a buen ritmo. En otros mercados hay demanda de profesionales y los ingenieros de Caminos españoles gozan de un gran prestigio reconocido. Muchos han perdido ya el miedo a salir más allá de nuestras fronteras. En muchos caos lo han hecho de mano de empresas locales que se han ido a desarrollar proyectos al Este de Europa, a Marruecos, Argelia, Brasil, entre otros.
-Imagino que uno de sus retos como máximo responsable del Colegio de Ingenieros de Camino, será intentar abrir nuevas vías.
-Contamos con 383 ingenieros colegiados,a los que atendemos en sus necesidades y les prestamos servicios de todo tipo. Mi principal reto para estos cuatro años será conseguir la participación de un elevado número de compañeros en la vida colegial, prestando una especial atención a la inclusión de los más jóvenes en las actividades.
-Otro problema que sufren de forma directa es la Ley Omnibus, una norma que les pone contra las cuerdas, al igual que a muchos profesionales de todos los ámbitos.
-Esa esa otra luchas importante que tenemos. Es una norma de liberalización de los servicios que desprotege a la sociedad, ya que obvia algo tan importante como la garantía que ofrece el visado de seguridad. Y es que se quiere reducir al mínimo su obligatoriedad.
-Tareas no le van a faltar durante su mandato.
-Aquí estamos para ello. Buscábamos un relevo generacional en el Colegio para darle un impulso y tenemos que afrontar todo lo que hay.