22:07 de la noche del lunes. Se recibe un aviso de incendio. Pero no era uno más. Ni siquiera solamente uno. Las cifras y efectos de los hasta tres fuegos intencionados que comenzaron en menos de dos horas y que arrasaron una cantidad de hectáreas en el interior de las provincias de Valencia y de Alicante que superará las 2.400, en el mejor de los casos, dejan claro que los autores lograron su objetivo. Además, unos 1.200 vecinos de ocho urbanizaciones de localidades como Ontinyent, Bocairent o Agullent, fueron desalojados en medio de la noche.
Del Consorcio Provincial de bomberos de Alicante se encuentran en la extinción dos Unidades de Mando Jefatura, cuatro vehículos del parque de bomberos en Cocentaina, uno del en Elche, uno de Villena, uno de Orihuela, uno de Benidorm y dos del parque en San Vicente del Raspeig. También las Brigadas Rurales de Emergencia de Tibi, Alcoy, Relleu, Agres, Guardamar, la Autobomba Forestal de Lorcha, un Capataz Coordinador y un Técnico Forestal.
Los dos helicópteros y los dos Air Tractor del Consorcio Provincial de Alicante se suman nuevamente esta mañana.
El primero de los fuegos se inició en la localidad alicantina de Alfafara y, rápidamente, se trasladó a los términos de Ontinyent, Agullent, Benisoda y Albaida. Este fuego quemó 390. Exactamente media hora más tarde, a las 22:37, se recibió un segundo aviso: en esta ocasión desde Bocairent. Las llamas también afectaron en este caso al término de Ontinyent, uno de los más castigados por la acción de los pirómanos, ya que afectó a unas 1.900 hectáreas.
Cerca de las doce de la noche arrancaba el tercer foco que amenazaba a Simat de la Valldigna y quemaba 167 hectáreas hasta la tarde de ayer. La sierra de Mariola era una de las principales amenazadas al quedarse el fuego a apenas dos kilómetros.
Además, en Rafelguaraf se generaron otros dos focos de fuego a media tarde de ayer. Según el alcalde de la localidad de la Ribera, Federico Tormo, las llamas habían alcanzado el término municipal por la zona conocida como el 'Racó de Vicentico', a cuatro kilómetros del casco urbano, sobre las seis de la tarde.
Los pirómanos trataron de hacer el mayor daño posible y lo hicieron al elegir una noche calurosa y con viento de poniente. Los vecinos de urbanizaciones de Ontinyent como La Pau, La Farola, Pou Clar, y las de la Vall de la Salud, el Castell Vell y Quatre Camins en Albaida tuvieron que ser desalojados de sus viviendas ante el riesgo de que el fuego las devorara.
De este modo, aunque Cruz Roja habilitó el polideportivo de Ontinyent para recibir a hasta 200 personas, sólo cuatro acLos centros de salud de la Vall d'Albaida y los hospitales del departamento de salud de Xàtiva-Ontinyent activaron un dispositivo sanitario para atender a los heridos. Las dolencias más comunes fueron heridas en manos y piernas e intoxicaciones por inhalación de humo. En el incendio de Simat, un bombero de 47 años tuvo que ser atendido con una contusión en el dorso y un brigada forestal de 43 años sufrió un golpe en la pierna, aunque ambos siguieron trabajando tras ser curados.
Los efectos no paraban de producirse a medida que avanzaba el día: corte de la vía férrea Xàtiva-Alcoi hasta las doce del mediodía, corte, éste sí, más prolongado de las carreteras CV-81 (Bocairent-Ontinyent) y la CV-655 (Ontinyent-Fontanars dels Alforins). Además, las prioridades en las labores de extinción señalaban a uno u otro término como preferente según avanzaba la jornada. Tras estar relativamente tranquilos en Agullent y Alfafara, las atenciones se centraron en una residencia de mayores de Simat de la Valldigna, la zona del Pou Clar en Ontinyent y la ermita de Bocairent, donde se vivieron minutos angustiosos al ver cómo las llamas se acercaban a la población aunque no fue necesario desalojar a nadie tras mejorar la situación según confirmó el alcalde del municipio Josep Vicent Ferre.
En Bocairent, la labor de los vecinos fue clave para que el casco urbano no recibiera las llamas. El propio alcalde, Josep Vicent Ferre, destacaba que, aunque se vivieron momentos de tensión, las mangueras fueron imprescindibles para luchar contra lo causado por los pirómanos.
El conseller de Gobernación, Serafín Castellano, fue de los primeros en acercarse hasta Ontinyent, centro de operaciones para la lucha contra el incendio, para comprobar cómo evolucionaba todo. Posteriormente, el propio presidente de la Generalitat, Francisco Camps, se desplazó hasta la zona. Asimismo, el delegado del Gobierno, Ricardo Peralta, también estuvo en el municipio. Ya por la tarde, la ministra de Defensa, Carme Chacón, comprobó la evolución de la dura pugna que mantenían los militares y el resto de efectivos contra el fuego y el viento, mientras que, a última hora de la tarde, el líder de los socialistas valencianos, Jorge Alarte, acudía al parque de bomberos de Ontinyent para solidarizarse con los vecinos.