El pelotón ciclista llegó a las calles de Orihuela y a la Vega Baja y se encontró a miles de personas que no quisieron perderse una cita histórica de la comarca con La Vuelta Ciclista a España, la carrera más importante del país y una de las tres grandes del calendario ciclista internacional junto con el Tour de Francia y el Giro de Italia.
Desde primeras horas de la mañana las calles más céntricas de la ciudad acogieron todo el 'circo' que acompaña a un acontecimiento deportivo de alcance internacional, retransmitido por las televisiones congregadas, tanto en la línea de meta como en el centro de Prensa ubicado en La Lonja, para más de 150 países. A ellos se unieron los hospitales de campaña que instaló Cruz Roja tanto en el parque de La Ocarasa como en la Glorieta y la propia Avenida de Teodomiro, justo enfrente de la estación de Renfe.
Camiones de los equipos en liza, llegados la noche antes desde la vecina Murcia, lugar de salida de la etapa de ayer se concentraban en las calles adyacentes a la Avenida del Marqués de Molins, la recta final de meta, para esperar el pelotón que hasta tres veces pasaría por las calles de la ciudad. A estos les acompañaba un cúmulo de vehículos de medios de comunicación y la caravana publicitaria ubicada entre esta parte del municipio y la Glorieta de Gabriel Miró.
La nota dominante de la jornada fue el intenso calor de la mañana y sobre todo, la presencia de miles de personas en las calles que recibieron al pelotón. Desde mucho antes de las 13.30 horas, la hora de la primera de las pasadas al recorrido urbano, una muchedumbre se tiró a las aceras para ver el paso de la serpiente multicolor, con cuatro escapados tirando de él desde las puertas de Murcia. Los oriolanos esperaban a La Vuelta ya en La Aparecida y el Rincón de Bonanza, así como en la entrada al casco urbano por la N-340, pero sin duda las inmediaciones de Tormo de Haro y la salida hacia Arneva quedaron copadas de familias enteras, aficionados al ciclismo y curiosos, que iban equipados con sombrillas, neveras y todo lo necesario para no moverse de allí hasta cerca de las cuatro de la tarde, cuando la carrera volvió a pasar por esta zona.
A partir de ese momento la gente se dedicó a pasear, ir de una zona a otra y, por supuesto, a vivir La Vuelta en la calle, tomar un refrigerio y esperar el segundo de los pasos, en torno a las 15.30 horas, esta vez por las calles más céntricas de Orihuela. Un ejemplo fue los centenares de personas que la vieron en las inmediaciones de Los Andenes, que los ciclistas cruzaron rápidos para encarar el Puente Nuevo y salir de la ciudad. Entre ellos se salpicaban camiones en los que se vendía, por diez euros, todo el equipo necesario para ver la carrera y para recordar después su paso por Orihuela: gorra, gafas, camiseta, pulsera e incluso una placa de matrícula conmemorativa.
En el remolino de gente que iba y venía a mediodía por el andén central de Teodomiro se mezclaban las barras de los bares, que decidieron salir a la calle y montar más terrazas de lo habitual para recibir a los numerosos visitantes que se desplazaron a la ciudad para, sobre todo, ver el final de la etapa.
En las instalaciones del Casino Orcelitano, las autoridades municipales, con la alcaldesa Mónica Lorente a la cabeza, esperaron el paso del cuarteto inicial. La regidora destacó en su valoración de la etapa la importancia de que un acontecimiento deportivo de relevancia internacional tuviese un final de etapa en la ciudad, como homenaje a uno de sus hijos más ilustres, el poeta Miguel Hernández, a quien se rindió tributo en su Centenario.
Asimismo, la que poco antes disfrutó a bordo de un helicóptero de la Guardia Civil de la Vuelta desde el aire, dijo que el paso del pelotón era un atractivo para vivir una jornada lúdica y deportiva en la calle y se alegró de que los comercios y establecimientos hosteleros se volcaran en ofrecer una imagen de ciudad hospitalaria y acogedora. Lorente también quiso destacar el apoyo de la Diputación Provincial en conseguir el final de etapa y, junto a la responsable del Patronato de Turismo Costa Blanca, Gema Amor, dejó entrever que la institución trabaja para que el año que viene se repita. Cerca del lugar donde se congregó el equipo de gobierno varios concejales tanto del PSOE como de Los Verdes disfrutaron del paso de la carrera, con un emocionado Luis Galiano, quien no quiso perder detalle de la etapa, a la cabeza.
Tras el paso de la caravana ciclista hacia otras localidades de la comarca, la comitiva institucional se dirigió hacia la línea de meta para asistir al final de la carrera, al igual que hicieron las miles de personas que llenaron los centenares de metros de la Avenida de la Estación y disfrutar de un espectáculo único, que satisfizo a todos cuantos lo vieron. Allí se les unió el presidente provincial, José Joaquín Ripoll, quien junto a Mónica Lorente y el veterano ciclista oriolano Bernardo Ruiz subieron al pódium para entregar algunos de los premios de la etapa.
Precisamente Bernardo Ruiz también vivió con intensidad una jornada que esperaba con ganas y «con envidia» por no poder subirse a la bicicleta. El temor del ex ciclista, quien también disfrutó en sus años de ejercicio deportivo de algunos triunfos tanto en al Vuelta a España como en otras carreras de prestigio, temía la llegada a la meta «porque ahí es donde están las caídas» que afortunadamente y para tranquilidad de Ruiz no se produjeron. Lo que sí que tuvo lugar fue otro de los vaticinios de este oriolano horas antes de que terminara la prueba y era que, sin duda, el sprint «va a ser muy espectacular». Otros ases del ciclismo acudieron a presenciar el final de la etapa en la meta, como Abraham Olano, Melchor Mauri o el actual seleccionador francés Laurent Jalabert.