El italiano Alessandro Petacchi (Lampre), el maillot verde del pasado Tour de Francia, retomó la senda de la victoria y se apuntó por velocidad la séptima etapa de la Vuelta disputada ayer entre Murcia y Orihuela. El belga Philippe Gilbert mantiene el maillot rojo. 'Alejet', pura pasión por la victoria, alcanzó su triunfo número 20 en la ronda española a su manera, por velocidad, poniendo broche de oro al trabajo de su equipo en una ciudad inédita adonde llegaron los 'sprinters' en busca de una oportunidad la víspera de la montaña alicantina, donde les tocará sufrir.
Petacchi levantó los brazos delante del británico Mark Cavendis (Columbia), que sigue negado y del argentino Juan José Haedo (Saxo Bank). Desde el Tour, donde rebañó dos etapas, amén del maillot verde, estuvo «más tiempo con los abogados que con la familia» por las sospechas de dopaje que le persiguen.
La general hibernó un día más sin mover pieza. Gilbert sigue agarrado al maillot rojo, y con pundonor, ya que lucha por las etapas, seguido de Igor Antón (Euskaltel) y Purito Rodríguez (Katusha), agazapados hasta que llegue su terreno.
La Vuelta tenía una visita pendiente con Orihuela en el año que conmemora el centenario de su ciudadano más ilustre: Miguel Hernández, el poeta del pueblo, fallecido en la cárcel de Alicante 6 años antes de que otro inolvidable oriolano, el ciclista Bernardo Ruiz, ganara la Vuelta a España en tiempos más poéticos que los actuales.
'Pasión por el poeta' y pasión por el ciclismo en la etapa, sobre todo en el tramo final, cuando los equipos de los 'sprinters' con sensibilidad ganadora, espabilaron y decidieron echar abajo la fuga de la jornada. Porque no faltaron románticos de esos que buscan temprano misiones imposibles. Se ofrecieron a cambiar el pronostico desde el kilómetro 4 el español Jorge Montenegro, el danés Martin Pedersen, el alemán Roels y el ruso Isaichev, quienes llegaron a disponer de 10,30 minutos de ventaja.
El cuarteto coronó la única dificultad de la jornada, el Hondón de los Frailes (8,8 kms. al 4,8 por ciento), de tercera categoría con 3.50 minutos, pero la sentencia estaba escrita. Y se cumplió a 5 kilómetros de meta. Un esfuerzo inútil, interminable, sin premio, como ocurre la mayoría de las veces entre anónimos.
Coincidiendo con la llegada de Petacchi se conoció la noticia del fallecimiento de Txema González, masajista del Sky, quien se encontraba enfermo en un hospital de Sevilla desde el comienzo de la carrera el 28 de agosto. Luto en la Vuelta «por un mazazo inesperado», como dijo el director de la carrera, Javier Guillén. Pasión y muerte se mezclaron en tan distinguido escenario. De eso se impregnó en su lucha con la palabra Miguel Hernández. La batalla deportiva acabó en fiesta para Petacchi, que celebró su octava victoria de la temporada. Pero la Vuelta terminó con lágrimas. El Sky mira al cielo.