La asociación de vecinos Alone de Guardamar del Segura ha denunciado «la dejadez municipal» en una de las principales zonas verdes del municipio, el parque Reina Sofía. Los vecinos aseguran que las pintadas que afean una parte de este parque no se borran a pesar de sus quejas.
La agrupación vecinal ya puso el acento en septiembre sobre un gran número de 'graffitis' que se encuentran en el parque, junto a la Avenida de Los Pinos. Tras reiteradas peticiones la asociación advierte que «el estado de la zona ubicada junto al antiguo Cine Costa Blanca es deplorable».
Para este colectivo «nadie acierta a entender que se pueda permitir tal nivel de abandono en una zona de tránsito constante, junto a una de las calles comerciales más relevantes de nuestro pueblo». El parque Reina Sofía es uno de los principales espacios públicos de la localidad al que asisten centenares de personas a diario, sobre todo en los meses estivales.
Los vecinos anuncian que una de las balaustradas de piedra se ha arrancado de cuajo, y en cuanto al alumbrado público «no queda más que un recuerdo». De igual forma ,inciden en que las pintadas que afean uno de los laterales de esta zona verde «están meses y meses sin que nadie las borre».
Por su parte, el concejal de Urbanismo, Francisco Zaragoza, argumentó que «son muchas las pintadas que hemos quitado de esta zona». El teniente de alcalde indicó que las brigadas municipales realizan tareas periódicas de limpieza de las pintadas a menudo, si bien «en alguna paredes porosas es difícil rascar o quintar la pintura, por lo que se debe dar una capa de pintura encima».
Para el equipo de gobierno estos actos vandálicos no son propios de Guardamar, sino que «ocurren en otros pueblos, intentamos limpiarlo pero vuelven a ensuciarlo», apuntó Zaragoza.
Cierre de la piscina
La asociación Alone también ha criticado el cierre al público de las piscinas municipales. Los usuarios denuncian que estas instalaciones deportivas y de ocio se han cerrado durante los meses de verano por falta de seguridad, por lo que sólo se abren para los cursos de natación.
Los vecinos explican que «no podemos utilizarlas durante los días que hay viento de levante porque no cumplen con la normativa». Este hecho lo valoran como algo inaudito puesto que en los veinticinco años de historia de las piscinas ningún verano se han clausurado.
El colectivo se pregunta «cómo se puede llegar al extremo de que una localidad turística que pretende ser de primer nivel en la Costa Blanca se quede sin piscina pública de verano». Así las cosas tampoco entienden que las instalaciones no cumplan con la normativa en seguridad para abrirse al baño y sí puedan desarrollarse los cursos de natación.
El concejal Francisco Zaragoza respondió a los vecinos diciendo que la Generalitat Valenciana «nos notificó a primeros de mayo que la normativa había cambiado y se necesitan hacer unas obras que durarían dos o tres meses». Con la intención de poder cubrir los cursos de natación el Ayuntamiento decidió celebrar estas clases, «porque hay varios monitores pendientes y no existen problemas de seguridad».