Los padres de Paolo no están dispuestos a rendirse en su lucha por el derecho de su hijo a recibir sus clases de Primaria en castellano en Biar. Ambos dominan el italiano, francés e inglés. El padre, Roberto Medoro, es italiano; Isabel Aracil, la madre, aunque ha vivido la mayor parte de su vida en Madrid, posee raíces valencianas. El matrimonio regenta en Biar un alojamiento rural en una masía propiedad de la familia de Isabel. La madre de Paolo tiene las ideas muy claras sobre los derechos de cualquier español, «resida donde resida», apunta Isabel. Aun así, a su hija pequeña la ha matriculado en un colegio inglés en Castalla y el padre se dirige a su hijo en italiano y muchas veces la madre le habla en francés.
Isabel apela a la Constitución. Los progenitores de Paolo, pese a declararse votantes del PP, consideran, sin embargo, un auténtico despropósito que el Partido Popular no haya modificado la Llei d'Ús del Valencià que fue aprobada en los años 80, cuando gobernaba la Generalitat Joan Lerma con Ciscar de conseller de Educación.
Isabel Aracil no comparte la fragmentación del territorio de la Comunitat en zonas de valenciano y de castellanohablantes, así como tampoco se muestra de acuerdo con la pretensión por parte de la Administración autonómica de homegeneizar el uso obligatorio de una lengua para personas de tan diversas procedencias como las que, hoy en día, residen en los municipios de las tres provincias valencianas. «Eso no es integrar a las personas y apostar por la diversidad, sino imponer una cultura única», subraya Isabel Aracil.
A pesar de estas vicisitudes, los padres de este alumno que ha superado con éxito el 5º curso de Primaria en el colegio Mare de Déu de Grácia, aseguran que Paolo se siente plenamente integrado tanto en el centro como en la sociedad biarense y «él no quiere irse a estudiar fuera de aquí», recalca Roberto. Aunque todavía le queda un año para acabar la Primaria, los tutores barajan ya la posibilidad de que curse Secundaria en Villena. A no ser que antes, el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Comunitat resuelva el contencioso de Roberto e Isabel.
Aracil es consciente de que la lucha que ha emprendido puede pasarle factura, sobre todo entre los poderes fácticos de la población. Sin embargo, afirma que muchos otros padres apoyan su reivindicación, aunque «no se atreven a manifestarlo públicamente», asegura Isabel, por temor a las repercusiones sociales y profesionales que les puede acarrear su posicionamiento contrario a los cánones establecidos hasta ahora. Por ello, se sentiría satisfecha si, gracias a su empecinamiento, se lograse cambiar la ley de enseñanza valenciana.
El director del colegio, Alfonso Camáñez, se encontraba ayer en el centro realizando labores habituales junto a su equipo directivo y hasta la llegada del corresponsal de este periódico, ni siquiera había dedicado un minuto a leer la prensa, donde el caso de este alumno acaparó ayer las portadas de los diarios tanto provinciales como los de ámbito nacional.
La madre de Paolo asegura que la dirección del centro se afana en desprestigiar el nivel de los alumnos que cursan la línea de Introducción Progresiva al Valenciano (PIP), o de Inmersión Lingüística, en lugar del programa íntegro en lengua valenciana. Según Aracil, «cada vez existen menos diferencias entre ambas líneas, con el propósito de ir imponiendo poco a poco la enseñanza única en lengua valenciana, como ya ocurre en otros municipios cercanos», apostilla la madre de Paolo.
Otra de las quejas se centra en el trato «discriminatorio» que, según denuncia Isabel Aracil, dado por algunos funcionarios tanto del Consell como local a sus reivindicaciones. «Algunos funcionarios me han dicho que si no estoy conforme con esta ley que no me hubiese venido a vivir aquí», denuncia desconcertada Isabel. Roberto e Isabel viven a gusto en Biar y no piensan abandonar este coqueto municipio situado entre Villena y Banyeres de Mariola.