El último libro del periodista y escritor Manuel Mira Candel, 'Madre Tierra", fue presentado este lunes en la sede del Instituto Juan Gil Albert dentro de un acto que contó con la presencia del presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll.
El profesor de Historia Moderna de la Universidad de Alicante, Emilio Soler, abrió el turno de oradores que reseñaron la nueva novela de Mira, «es un homenaje a Alicante, a los tristes escenarios del final de la guerra, la Plaza de Toros, el Puerto, el cine Ideal, es un homenaje a los perdedores de la contienda». En pocas palabras, Soler, trazó una sipnosis de este libro que, a través de varios personajes desgrana los últimos días de nuestra última tragedia.
La aparición de una protagonista judía sefardí, le sirvió al profesor para trazar una rememoranza de este pueblo exiliado, por la expulsión de los Reyes Católicos, y reivindicar el orgullo que todavía mantienen de su madre patria, o de su madre tierra, como titula Mira Candel a su novela.
Comparó la obra, dijo que le recordaba, a otras como 'La forja de un rebelde' de Arturo Barea, 'Campo de Almendros', de Max Aub o 'Réquien por un campesino español', de Sénder. Y finalizó diciendo que «es una novela que mantiene el discurso narrativo hasta el final» y que podría continuar en sucesivas entregas porque a él le gustaría ver la evolución de sus personajes en las etapas históricas que siguieron a la contienda civil española.
Antonio Díez Mediavilla, vicedecano de la facultad de Educación de la Universidad de Alicante, siguió el turno de intervenciones y comenzó desvelando un secreto, y una alegría particular, la novela de Manuel Mira tiene un antecedente, la que el mismo autor presentó al premio Azorín con el nombre de 'El exilio del viento' y que fue finalista y, a él personalmente, le gustó más que la ganadora.
Sobre la obra dijo que está perfectamente hecha, con una voz narrativa propia y que su autor, con un oficio que le ha caracterizado por su profesión periodística, ha conseguido su estilo. Tras desgranar la personalidad de los personajes que aparecen, dijo que Madre Tierra «es una profunda reflexión sobre España, primero sobre la guerra civil y luego sobre el exilio» y trazó una reflexión «hay un sentido trágico de España como madre y madrastra pero la tierra somos nosotros mismos, cuando somos libres la tierra también lo es y por eso fracasan las guerras y las revoluciones». Por último recomendó su lectura porque, dijo, la literatura no se explica, se lee.
La editorial que publica esta nueva obra de Mira Candel es ECU (Editorial Club Universitario) su editor José Antonio López Vizcaíno explicó los esfuerzos que su empresa está realizando en pro de los autores alicantinos, una apuesta difícil en tiempos en los que están de moda «los suecos». También habló de las nuevas tecnologías y de su exportación a Sudamérica con nuestros autores alicantinos.
Manuel Mira comenzó su intervención agradeciendo los esfuerzos realizados por su editor y a sus presentadores, el haber aceptado acompañarle en esta nueva obra. Destacó las figuras de Antonio Díez, «que ya conocía y alabó su primer trabajo sobre esta novela», a Emilio Soler, «un político de una generación, la de la transición, de los que se sienten orgullosos de aquélla época de la transición a la democracia», a su amigo José Joaquín Ripoll, «un político alicantino abierto y generoso».
Del alicantinismo de su obra destacó que hay más de trescientas páginas dedicadas a hechos acaecidos en Alicante y recordó una entrevista realizada a Lorenzo Carbonell, a su vuelta del exilio en 1964, «aquélla mirada de tristeza de un hombre que volvió sin rencor, que pedía la reconciliación entre los españoles fue una primera fuente de inspiración».
Por eso, de su novela dijo que «es una novela de melancolías, no es bélica ni doctrinaria» y añadió que «también es una novela de amor, a la tierra, al amor carnal a la vida en paz». Y también que «España es un país de tragedias, todos somos exiliados, derrotados y la verdadera revolución es nuestra propia reconciliación». Y destacó, por último, «ha sido un largo proceso, un proceso vital» y que estableció un diálogo con la obra cuyo desarrollo se prolongó en el tiempo, con pausas de inspiración y momentos fluídos en el proceso creativo.
Cerró el acto el presidente del organismo provincial, Jose Joaquín Ripoll que ensalzó la figura del escritor como persona capaz de transmitir entusiasmo en sus obras, «a mis hijos les aconsejo que no sean políticos ni arquitectos, como yo, que si pueden se hagan escritores porque a mí, si volviera a nacer, me gustaría serlo».
Alrededor de un centenar de invitados acudió a la cita del Instituto Juan Gil-Albert entre los que se encontraban, además de los reseñados, los diputados Pedro Romero, Domingo Soler y Joaquín Castañer, el director del instituto Francisco Sánchez, el empresario Joaquín Arias, el médico Juan José Lobato y el sacerdote Antonio Vivó y otros amigos y lectores del autor alicantino.