Únicamente faltó un detalle para que la noche hubiera sido perfecta. El público vibró hasta el último momento, presenciaron un choque emocionante, donde no parecía en ningún momento que el décimo quinto clasificado era quien le había hecho al Barça el pasillo de campeón de Europa. La afición disfrutó, no había nada en juego y lo único que querían las 5.000 personas que se agolparon ayer en el Centro de Tecnificación era ver espectáculo, ver cómo el equipo que la semana pasada ganó la Euroliga se enfrentaba ante el humilde cuadro alicantino que había conseguido su objetivo: la permanencia en la ACB.
Los presentes en el pabellón no pararon de gritar y dar ánimos a su equipo, que en todo momento se enfrentó de cara al temible Barça, sin dejar que el equipo de Xavi Pascual se adueñara del encuentro. Los catalanes salieron de inicio con el quintento habitual, Ricky, Navarro, Ndong, Morris y Mickeal. El Barça no venía a Alicante a pasar el rato. Aún así, el conjunto blaugrana no llegó a despuntar durante la primera parte y menos aún cuando el técnico catalán hacía rotaciones, era en ese momento cuando el Lucentum más se acercaba en el marcador, pero nunca por delante. Sobre la tarima del CT se encontraba un tal Juan Carlos, más conocido como 'la bomba' o Navarro, que recibió una sonora y merecida ovación de todo el público cuando se marchaba al banquillo a pocos minutos del final. Allí estaba él, apareciendo en los momentos que más le gusta, cuando el resultado se aprieta y es necesario dar oxígeno al equipo. Y así fue, 22 puntos en su cuenta personal que hicieron que el Barça siempre estuviera por delante.
Pero la buena actitud defensiva de los de Quintana tuvo su premio a falta de cuatro minutos para el final del tercer cuarto. Presión de Rejón que roba y Llomparte con una bandeja ponía por delante en el marcador a los alicantinos. Fue uno de los momenos más vibrantes del partido para la afición. Toda la grada se levantó para celebrar ese 52-50 en el luminoso. Poco duro, pero da igual, era suficiente.
A partir de ahí tocó disfrutar del campeón de Europa. Los triples de Burton, los rebotes de Ndong y los robos de de Ricky Rubio fueron suficiente para que el Barça terminara demoliendo a un Lucentum que lo dio todo hasta que el rival metió la sexta y ya nada pudo hacer. No importa. El conjunto de Quintana se mostró en el parqué como si la vida se le fuera en el último partido de la temporada. Y así se sintió la afición durante los cuarenta minutos, porque era cierto. Todo el graderío se fundió en aplausos para todos los integrantes del equipo, pero especialmente a Katelynas, que regaló su camiseta y demoró su salida del pabellón. Por algo será. En fin, el Lucentum dice adiós a la temporada a lo grande.