tes como el edifico La Muralla Roja de Bofill en plena costa de Calpe y el peligro que corren silos, harineras o el famosísimo Cine Ideal, en pleno centro. En la ciudad, dos significativos espacios arquitectónicos se han salvado de este tratamiento gracias a su regeneración, la estación de Benalúa que reconvierte Casa Mediterráneo, y la Tabacalera, también con nuevo uso cultural.
Toyo Ito y Torrevieja
En el caso de Nathalie Gidrón, fue la paisajista del proyecto de Toyo Ito en Torrevieja, 'El Parque de la Relajación', un conjunto de tres edificios para baños medicinales que se paralizó por denuncias medioambientales abandonado a las inclemencias del tiempo y al asalto de ladrones. Ese ha sido el punto de partida y ejemplo a seguir en este estudio, y la propia Gidrón ha realizado una exposición con textos que explica su historia y situación e imágenes de ese conjunto arquitectónica tan emblemático a las que ha adquirido posibles usos y abundante ironía referida al exceso de la construcción o al uso popular que podría adquirir este edificio.
Juan Carlos Roca recuerda que el equipo que se ha creado trabaja con código abierto, «toda la información es pública, para que la gente pueda utilizar esa información». Para ello se está creando una base de datos a través de un formulario, «con un filtrado, ya que nos ha escrito, por ejemplo, gente de México hablando de ruinas aztecas, y ese no es el objetivo».
Hay entradas curiosas y raras, como la de un 'resort' de Taiwán, y otras en las que entra la definición de ruina, porque algunos están incluso habitados o abandonados temporalmente.
El estudio se hace en cuatro canales: arquitectura singular, arqueología industrial, crisis (ruina temporal) y conjuntos, que tienen valor por su tamaño. Hasta el momento han recibido 50 entradas y se están documentando para que se puedan visitar.
Gente viviendo con los ascensores clausurados
El objetivo es poner en valor estos edificios. «En Alicante por ejemplo los tres silos, las dos harineras en Benalúa y el de San Blas, o la Refinería La Británica, en la Cantera. Un significativo caso es el de el edificio La Muralla Roja, de Ricardo Bofill, en la costa de Calpe, una obra de los años 70 «que sale en las mejores guías y que se encuentra muy deteriorado, con gente viviendo, los ascensores clausurados y un club social abandonado», recuerda Nathalie.
Otro caso que se recoge de la provincia es el poblado de Santa Eulalia, entre Villena y Sax, abandonado y ahora plató de televisión para 'La Alquería Blanca'. Desde otros lugares de España ha llegado la situación del Palacio de Congresos de Ayamonte, en Huelva o desde remotos lugares, toda una isla en Japón que fue explotación minera y que llegó a tener 85.000 habitantes, con viviendas y zonas comerciales. Cuando se acabó la extracción de carbón fue abandonada y ahora es un gigantesco esqueleto insular.
Con el cementerio de Finisterre se aborda otra característica singular y seguramente se entra en leyendas y supersticiones. «Hace diez años que la gente se niega a enterrar allí a sus muertos».
Mucho más cerca, en Valencia, el estadio de Mestalla es otro ejemplo de abandono arquitectónico. Y desde Barcelona se han encontrado con unas viviendas de protección oficial que fueron premio de arquitectura y que se han quedado en el olvido por no respetar las normas del Ensanche barcelonés. Y por otro lado, se revisan casos como el del aeropuerto de Castilla-La Mancha, prácticamente abandonado porque re realizan poquísimos vuelos, y eso «a pesar del desembolso económico y lo que supone el proyecto».
Los arquitectos de Barbarela han comprobado cómo el Museo de Arte Contemporáneo de A Coruña acabó de construirse en el año 2005 y así sigue «por no saber dotar de contenido al edificio».
El Cine Ideal
Volviendo a Alicante, en el caso de las Harineras, (frente a la Estación de Benalúa) son edificios que todavía no están en ruina, «pero hay un plan paralizado y se podrían reutlizar», recuerdan los impulsores del estudio. Otro ya histórico problema es el del Cine Ideal en Alicante. «Se pensó en aparcamiento, y hasta en discoteca, y aquí entramos en otro tipo de ruina, considerada así por el abandono». El crecimiento del territorio lleva a crear grandes urbanizaciones extrarradios, «sin estar el centro consolidado». En el caso de Alicante. «hay muy pocos auditorios, y menos teatros. Además los cines de los centros comerciales ya se están cerrando. Es el caso de que la ciudad crece y se fagocita a sí misma, mientras el centro se muere».
En la provincia hay ejemplos que no se pueden considerar contemporáneos y no son objetivo prioritario de este estudio, aunque no dejan de llamar la atención. «Existe un tren que se proyectó entre Alcoy y Alicante a principios del siglo XX, y se construyó una red ferroviaria, se hicieron túneles, nunca se llegó a utilizar y ahora se aprovecha como vía verde», desvelan estos arquitectos.
Como recuerdan Nathalie y Juan Carlos, «la primera definición de ruina que hace la Real Academia de la Lengua es la de ruina económica, aunque nosotros, como arquitectos primamos más el estado de deterioro, que es la segunda definición». La mayoría de abandonos «se debe a situaciones económicas, pero se trata sobre todo de poner en valor el patrimonio contemporáneo, hacer pública la situación de edificios abandonados, sin uso, vacíos, que consideramos ruina y que no tiene sentido en la situación de crisis que atravesamos», explican.
Todo este material se recogerá en un catálogo y en un mapa, «para que la gente sepa donde está» y se conozca la crisis arquitectónica.
Rubén Bordewig explica también que este estudio podrá ser «una herramienta para artistas, asociaciones de vecinos, y una idea para que se utilizan de diversas formas espacios vacíos».
Existen muchos análisis de ruina, por abandonos, temas burocráticos, temas económicos. Ahora se trata de hacer una revisión crítica del patrimonio actual. «Hasta ahora las fechas más actuales consideradas ruinas pueden datar de 1950, pero nadie habla de una ruina de 2005». Las expectativas y el interés han superado los objetivos iniciales. «Nos han escrito fotógrafos, artistas, arquitectos e interesados, por lo que se está convirtiendo en una red de trabajo del estudio Barbarela».
Hace dos años, desde el estudio alicantino de arquitectura Barbarela se comenzó a realizar una revisión de la arquitectura contemporánea y se comprobó con inquietud, al comenzar la crisis, la aparición y proliferación de esqueletos abandonados. Nathalie Gidrón, Juan Carlos Costa y Rubén Bodewig pensaron entonces en iniciar un estudio que comienza a dar resultados y que trata, a través de un mapa, catálogo y entradas abiertas llegadas desde cualquier parte del mundo, con un lógico filtro, de poner en valor el patrimonio y aportar datos sobre edificios, urbanizaciones y hasta entornos completos abandonados en los últimos años.
La repercusión que está teniendo su estudio en el mundo es enorme. Por el momento han recibido informes de islas completas abandonadas en Japón, o de un teatro abandonado en Detroit convertidos en aparcamiento o hasta cementerios abandonados como el de Finisterre. Y sin olvidar Alicante, con casos sangran-