Los primeros invitados a la ceremonia llegaron a las once y media de la mañana. Algunos iban vestidos de 'punta en blanco' como marca la tradición. Aunque en realidad el acto en el que iban a participar y el sitio escogido para su celebración -El Palmeral de Alicante- no eran nada convencionales. Pero el protagonista lo merecía: Nahuel, un 'mofletudo' que ha superado los dos meses de vida, y que ayer familiares y amigos le dieron la bienvenida democrática. Celebraron el primer 'bautizo' civil de Alicante y no hay referencias de algún otro en la provincia.
Muchos se acordarán de las imágenes de la actriz Cayetana Guillén Cuervo presentando a su hijo en sociedad, en junio del pasado año, en el que fue el primer bautizo por lo civil de Madrid. El concejal socialista Pedro Zerolo se encargó de una ceremonia que cada vez va contando con más seguidores. Y la pareja formada por Diego Medina y Carolina Feliú, vecinos de Alicante, quería que su hijo también accedería a esta alternativa laica al ritual de bienvenida católico.
El problema es que en el Ayuntamiento les informaron de que no organizaban estas ceremonias. Así se lo comunicaron a la abuela paterna, María Elena López, quien lamenta la contestación del Consistorio: «Me dijeron que de los bautizos se encarga la Iglesia, como si no lo supiera». Empeñada en que su nieto tuviera su ceremonia -aunque ya no pudiera ser oficial- se puso en contacto con el ex senador socialista alicantino Ángel Franco, que aceptó el ofrecimiento.
A las doce y media comenzó el acto y José Camacho, amigo de la familia, se encargó de la presentación y de recordar que esta ceremonia de acogimiento civil -«mal llamada bautizo civil»- ya se realiza en otros ayuntamientos de España, por lo que «sería deseable que en un futuro haya un gobierno municipal sensible con estas aspiraciones y realidades». Después llegó el turno del oficiante. Franco informó a los asistentes que iba a proceder a «darle la bienvenida saludable y democrática a Nahuel, como nuevo ciudadano de esta villa de Alicante. Vamos a hacerle saber que como miembro de esta comunidad le asisten unos derechos inalienables acordes a su actual situación civil de infante». Para ello se remitió al artículo 39 de la Constitución Española -donde habla de la protección de la familia y de los hijos- y a la Convención Internacional de los Derechos de los Niños.
«Nahuel, en estos momentos de tu infancia te asistimos y protegemos. El día de mañana, cuando seas un ciudadano de pleno derecho, sabemos que defenderás los valores de la democracia, de la libertad, de la igualdad y de la fraternidad, y los valores de la paz, la dignidad y la tolerancia (...). Te deseamos salud, felicidad y larga vida». Las cámaras fotográficas no faltaron al evento, como tampoco la lectura de poemas, una parte musical ('Nanas de la cebolla' y el 'Himno de la Alegría') y, por supuesto, el 'piscolabis'. Mientras, el protagonista, Nahuel, -que forma ya parte de la historia de Alicante- se mostraba impasible ante el alboroto de los adultos, e iba pasando por los brazos de sus padrinos, su tío Juan Manuel, y Nines, amiga de su madre.