Javier Luri huye del pesimismo en todos sus análisis sobre el turismo de la Costa Blanca. Lo que no quiere decir que no mantenga los pies en el suelo y tenga muy presente el difícil contexto en el que se mueve el sector. Su larga experiencia en la actividad hotelera es lo que le hace ser cauto, pero también le lleva a mirar al futuro con optimismo. «Confiamos en que la temporada de verano marque un punto de inflexión y en el último trimestre llegue la reactivación», señala. Mientras, a las empresas no les queda otra que seguir luchando cada día por captar a los clientes.
-Este fin de semana, con la festividad de San José, ¿han notado ya un incremento de la actividad?
-Bueno. Hay que aclarar primero que el buen tiempo es un factor fundamental. Sin embargo, este año el sol se resiste. Nuestras previsiones apuntan a un 50% de ocupación media en los establecimientos asociados. Se trata de una tasa ajustada, pero hay que tener en cuenta que no estamos ante un puente festivo como tal y que la Semana Santa es inminente.
-¿Continúan con la estrategia en la rebaja de precios, mediante ofertas y promociones?
-Llevamos ya mucho tiempo haciendo esfuerzos en ese terreno. Pero hemos tocado suelo ya. No podemos rebajar más los precios. Reducir más las tarifas es imposible, pondríamos en riesgo nuestra viabilidad. Además, personalmente, es que me niego a que mi hotel ceda más. Los clientes tienen que valorar el servicio de calidad que ofrecen nuestros establecimientos.
-Todo tiene un límite, claro.
-Es que si seguimos por ese camino, nos metemos en una guerra por la competencia, donde los hoteles de cinco estrellas se comerían a los de cuatro, los de cuatro a los de tres, y así sucesivamente. De lo que se trata es de poner en valor nuestra oferta, el trato que damos. Además de promocionar más el destino y distinguirnos del resto con más variedad. Lo otro es meternos en una reducción de costes peligrosa.
-A corto plazo, tienen ustedes el reto de la Semana Santa, pero imagino que todas las miradas apuntan ya en la campaña de verano, ¿qué expectativas hay?
-El objetivo es cubrir el 75% de las plazas en la Semana Santa. Para ello, será decisivo la climatología, como insisto una vez más. Con respecto a la temporada estival, indudablemente es ahí donde nos jugamos el año. Somos optimistas en sacarla adelante, apoyados en las familias españolas. Creemos que el cliente nacional va a apostar de nuevo por el litoral alicantino. Por ello, los hoteles urbanos cerca de la playa esperamos llenar el 80% de las camas, otra cosa son los del interior.
-Es básico el periodo estival.
-Por ejemplo, en nosotros caso, en el Meliá, pese a la importancia de nuestros clientes de empresa y congresos, el 75% del balance anual nos lo jugamos en tres meses, desde el 15 de junio al 15 de septiembre. De ahí la importancia del sol y playa.
-¿Se va a elevar la promoción en los mercados tradicionales?
-Es imprescindible. Nuestros esfuerzos se vuelven a centrar en las zonas que son fieles a Alicante. Los ciudadanos de Madrid y Castilla-La Mancha seguirán viniendo. Así que esperamos que este verano se repitan los datos del pasado año. Sin duda, toda una garantía en estos tiempos de incertidumbre.
-¿Y qué se va a hacer para crecer y diversificar en temporada baja?
-Hay que seguir trabajando el cliente profesional. La apuesta por los eventos es muy importante. El ejemplo de lo ocurrido con el certamen 'Lo Mejor de la Gastronomía' en IFA nos marca el rumbo por el que hay que ir. También esperamos mucho del Auditorio Provincial (Adda), para el que se están captando ya congresos para 2011.
-Pero el proyecto de Palacio de Congresos sigue estancado.
-Es una iniciativa gafada. Acumula retrasos y retrasos, cuando hace ya treinta años que se hablaba de su construcción. Lo cierto es que tiene mucho mérito comercializar el turismo de eventos en la ciudad de Alicante pese a esa carencia.
-Pero la crisis también ha afectado al cliente de empresas ¿cómo se ha resentido este segmento?
-La caída ha sido notable. En los últimos años, en el Meliá, el 35% de los clientes venía por congresos y eventos profesionales, ahora no. Así que todos estamos obligados a seguir esforzándonos más.
-¿Qué supondrá la puesta de largo de infraestructuras y comunicaciones, como la ampliación del aeropuerto y la llegada del AVE?
-Estoy convencido de que van a permitir al sector turístico de la Costa Blanca dar un salto decisivo. Tenemos que creérnoslo todos, para hacer un esfuerzo de mejora en todos los ámbitos, cuidando más nuestras calles, nuestros comercios. Nuestro potencial es evidente.