Eso es lo que nos da la vida, unas veces agua dulce y otras agua 'salá'. El agua dulce la bebemos cuando nos ocurre algo agradable, como por ejemplo hoy, cuando he ido a ver a mi madre. Esta vez la vida me ha concedido una sonrisa al escucharla contar que había dormido muy bien (cosa increíble) y que su madre la había despertado porque la había llamado. Dice que estaba a su lado, hablando con ella y que le decía: «¡Nena, despierta ya, que es tarde! ¡Y la he visto y he charlado con ella, nene, con la abuelita Rosa!» Me explicaba mi madre entusiasmada. Me ha alegrado, he sonreído y le he advertido: «¡Mamá, dile a la abuela que a mí no se me aparezca que me da un 'pipiritaje'!» Y nos hemos reído los dos.
Después me he dirigido a la cafetería a tomarme mi desayuno y a ojear el periódico, y ya comienza a agriárseme las tostadas y el café. El patio no está nada bien, ya lo sabemos, pero cuando la desfachatez de nuestro políticos sale a la palestra, me descompongo. Parece ser que Felipe González ha dicho que la Justicia está hecha unos zorros. Según el ex dirigente, no es cuestión de falta de medios, sino por el 'ganao' que hay en el ambiente judicial. Nada tiene que perder el señor González y sí declarar una verdad que día a día vamos notando los ciudadanos.
La Justicia en España es lenta y cara. Una vez me dijo un conocido mío que la justicia necesitaba inversión ¡vamos! Dinero contante y sonante. Pero el pueblo que es sabio y de tonto no tiene ni un pelo, se da cuenta de que, es posible que más billetes sean necesarios, pero lo que también urge es darles a los jueces en los codos para dar salida a la cantidad de expedientes que se acumulan en los juzgados. Hay pocos jueces, la mayoría de cierta madurez, cosa que debería revertir en la lucidez de las sentencias. Porque hay algunas que hasta un lego resolvería con sentido común, mientras que algunos jueces parece que hilan tan fino, que los delincuentes entran por una puerta y salen por otra. No es siempre ¡Claro está! Pero la percepción que tenemos los ciudadanos es de que estamos vendidos, que la delincuencia se multiplica, que se ataca al derecho del ciudadano, nos sentimos amenazados ante los escándalos nocturnos y diurnos, mobiliario urbano, robos...
Es más, el otro día observé cómo un muchacho llevaba amenazada a la 'novieta', que no tendría más de catorce años, y me tuve que aguantar de llamarle la atención. No supe qué hacer. ¿Hasta qué punto podía intervenir? Los menores sólo tienen derechos&hellip La Justicia va demasiado lenta para lo rápido que va la sociedad. Nuestros jóvenes no pueden ser todo lo responsables que deseamos, porque hoy todo vale y ¡No pasa nada! Ante tamaña opinión del ex presidente, muy airado el señor Trillo exige que se disculpe: «&hellipse ha expresado en términos impropios de un ex presidente de gobierno, en términos insultantes para el poder judicial».
El señor Trillo cree que los ciudadanos nos hemos caído de un guindo. Y le contesto, desde mi modesta parcela, que se acuerde cómo procedió él con lo del Yark 42, que se acuerde de la peineta que hizo su jefe, también ex presidente, y que tenga la vergüenza torera de ponerse a trabajar y no vivir del cuento. No justifica su trabajo ni su opinión. Los ciudadanos estamos cansados de que todo vaya a peor: sanidad, justicia y educación. Pero no de ahora ¡que ya nos vale! Sino desde hace mucho tiempo. Como desde hace por lo menos 20 años poquito a poco hemos ido bajando la cuesta. Como podíamos gastar al tuntún, nos callábamos. Ahora, con la crisis nos quejamos. ¡Antes deberíamos haberlo hecho! Y no tendríamos este trago de agua 'salá'.