Las encuestas siguen viento en popa para el PP. Los sondeos les otorgan una ventaja de más de seis puntos sobre los socialistas, pero el horizonte de 2012 aún se antoja lejano. Mariano Rajoy mantiene la guardia alta pese a su estado de gracia.
Fuentes de la dirección nacional de los populares aseguran que Rajoy acentuará durante los próximos dos años su perfil más centrista. ¿El objetivo? Tejer una estrategia que le permita pactar y formar gobierno con cualquier partido, sea de corte nacionalista o de centro-izquierda.
El PP, no obstante, lanza un aviso a navegantes, sobre todo de cara a las autonómicas de 2011: dan por finiquitada la época del pacto «gratis», es decir, que aquellos que quieran o necesiten a los populares para conformar una mayoría en cualquier parlamento autonómico tendrán que repartir las consejerías con el PP. Sitúan, por lo tanto, en el capítulo de las excepciones el acuerdo que alcanzaron Antonio Basagoiti y Patxi López en el País Vasco. Si hay que renovar esta alianza, los populares no se conformarían con la presidencia del Parlamento vasco.
Rajoy se encuentra cómodo en este curso político y seguirá caminando con paso firme por la senda centrista. Las mismas fuentes añaden que su líder siempre dice y hace lo que cree más conveniente para España, sin importarle las críticas que le puedan llegar de posiciones que tildan de extremistas.
Por ello, el Grupo Popular se unió esta misma semana con el partido ERC y otras coaliciones de izquierdas para intentar frenar la subida del IVA, pero también fundió sus fuerzas hace unas semanas con CiU para reclamar al presidente José Luis Rodríguez Zapatero que reduzca sus ministerios y aminore en un 20% los cargos públicos.
Cataluña
Las primeras elecciones a la vista son, precisamente, las catalanas, programadas para noviembre. Rajoy considera poco probable que se abran las urnas sin que se conozca el resultado del recurso que los populares, entre otros, presentaron contra el 'Estatut'.
Más allá de esta cuestión, el máximo dirigente del PP no cierra la puerta a ninguna combinación, ni siquiera a una 'entente cordiale' con CiU, a la que da por vencedora, aunque sin mayoría absoluta. Llegado el caso, y dependiendo del crecimiento popular del PP catalán, tampoco descarta apoyar a la segunda lista más votada. Considera salvable algunos espinados escollos, como la cuestión lingüística. La dirección del PP, sobre esta cuestión, pone como ejemplo el equilibrio que ha logrado Alberto Núñez Feijóo en Galicia.
El emergente barón popular ha puesto sobre la mesa un modelo para que los alumnos salgan de la escuela dominando el gallego y el castellano y manejando una tercera, especialmente el inglés.
Rajoy, también en esta cuestión, opina que en el centro se pueden forjar consensos satisfactorios para todos. Parte de un análisis previo muy concreto: no piensa hacer ni decir ninguna estridencia para que «la aplaudan cinco». Defiende que la mayoría de los españoles son gente sensata que huye de los disparates. Lo que más preocupa a los españoles es la crisis económica, sobre todo el paro, y el PP seguirá atacando al PSOE por ese flanco.
El PP se muestra ambicioso, pero alejado de la euforia. Rajoy no renuncia a ninguna comunidad autónoma en 2011, aunque es consciente de que el camino es empinado en territorios como Extremadura o Asturias.
Por cierto, que el líder del PP cuenta a sus allegados que no hay debate sobre el candidato popular para el Principado. Cuando se le pregunta por la posibilidad de Francisco Álvarez Cascos -con el que no habría hablado sobre esta posibilidad- se limita a fruncir el cejo y a insistir en que sobre el cabeza de cartel en Asturias, por el momento, no hay nada de nada.
Nubarrones
El buque popular navega en un mar en calma, aunque sabe que debe atravesar dos tormentas antes de 2012. Las dos son inminentes. El ex presidente de Balear, Jaume Matas, tendrá que comparecer ante el juez que instruye el caso 'Palma Arena'.
En Génova barruntan malos tiempos para Matas, al que consideran ya pasado en el PP balear. Son conscientes de que, durante varios días, la presión mediática será fuerte y las imágenes de archivo de Rajoy y Matas, que rompieron relaciones hace más de un año, rodarán entre periódicos e informativos.
Un «riesgo» similar corren con relación al levantamiento del secreto del sumario del 'caso Gürtel'. La cúpula popular da por amortizado todo el daño que esta causa haya podido causar a la marca PP. No contemplan que salgan a la luz nuevos imputados relacionados con las altas esferas del partido ni en Madrid ni en Valencia.