Paralizar la redacción de un nuevo Plan General de Ordenación urbana cuando los trabajos se han iniciado veinte años después de que se agotara el antiguo es el objetivo de Álvaro Meseguer, un particular que tiene terrenos en El Escorratel y que ha presentado un escrito en el Ayuntamiento en el que amenaza con llevar a los tribunales el planeamiento oriolano si no se atiende a sus peticiones. Este oriolano considera necesario que antes de sacar adelante el documento urbanístico se tienen que desarrollar los sectores que contemplaba el antiguo, como es el caso del PAU 22 en el que él tiene tierras.
En su denuncia, Meseguer exige al Consistorio «el cierre y demolición de todas las empresas que están dentro del PAU 22 sin licencia de actividad ni de apertura» o bien la regularización de esta zona del planeamiento urbano. Asimismo asegura que varios vecinos han ejercido su actividad y han edificado en su perjuicio desde hace varios años, por lo que ahora reclama que se le escuche debido a que algunas de las construcciones que se han hecho allí «han sido construidas sobre las servidumbres de la acequia escorrata y se comen el derecho de paso a mi finca». Ante ello considera que es necesaria la demolición de las «barreras arquitectónicas que ocupan los derechos de paso» de la citada acequia.
Pero no queda ahí la cosa. Este particular pretende que se cobre a los vecinos «que han estado pagando contribución agrícola», el dinero correspondiente a suelo urbano y que ese pago sea retroactivo, es decir, que se les cobre durante todos los años que han ejercido actividad dentro del PAU «sin licencia de apertura» además de los intereses que correspondan. En todo caso y si de forma definitiva se regulariza la situación de los terrenos, considera necesario que se le indemnice «por el perjuicio que he sufrido durante todos estos años en los que se me ha negado realizar actividad alguna en mi finca». Si todo esto no se tiene en cuenta, es cuando llega la amenaza de acudir al juzgado de lo contencioso para impugnar el Plan General de Ordenación Urbana «por no regirse a la legalidad e ir en contra de los ciudadanos que la respetan», al tiempo que pedirá la paralización de la redacción del nuevo planeamiento oriolano.
No es la primera vez que este vecino se pone frente al Ayuntamiento para reclamar lo que él considera que son derechos que le pertenecen. Hace unos años ya consiguió la demolición de una acera que por lo visto entraba dentro de sus terrenos, y pocos meses atrás denunció la instalación de una farola junto a su parcela y provocó que los servicios municipales tuvieran que retirarla y cambiar el poste a la acera de enfrente, con lo que el proyecto de iluminación no quedó completado tal y como estaba previsto.