No se trata de ponerse la venda antes de sufrir la herida, pero no sería la primera vez en el mundo del deporte que una injusticia se soluciona con otra. Es eso que se ha dado a llamar la ley de la compensación. Y el Meridiano tendrá que lidiar mañana domingo con una situación muy delicada. No sólo tendrá que ganar sobre la cancha a un rival directo como el Murcia, sino que tendrá que jugar también ante la fuerte presión ambiental que se puede vivir en el pabellón y la posibilidad de que los colegiados arbitren condicionados el partido.
Quizás cuando se eche el balón al aire los temores resulten infundados y el Meridiano tenga que centrarse única y exclusivamente en lo deportivo, pero existe cierto temor, casi miedo, a que la polémica derrota del Murcia ante el Bilbao Basket acabe pasando factura a los de Quintana, que nada tuvieron que ver en aquella injusticia.
El Juez Único de Competición de la ACB decidió el jueves desestimar la reclamación del Murcia, que pedía que se le diera por ganado el partido contra el Bilbao Basket al considerar que el triple que dio la victoria al conjunto vasco llegó fuera de tiempo, tal y como se encargaron de confirmar las imágenes del partido.
Edu Torres, técnico del Murcia, ya había calificado de «injusticia histórica» que no se les diera el partido por ganado antes de que el Juez Único tomara su decisión y todo ello no hace más que calentar el ambiente del encuentro de mañana, en el que el Meridiano se ha encontrado con un problema añadido del que no es culpable pero del que puede salir como víctima.
No en vano, desde la afición del Murcia ya se están preparando actos de protesta y un grupo de seguidores ya ha informado de su decisión de repartir silbatos entre el público para que muestren su malestar con el colectivo arbitral por la derrota en Bilbao.
Era lo único que le faltaba al Meridiano Alicante y algo que, desgraciadamente, se esperaba el propio técnico alicantino, Óscar Quintana. El preparador cántabro no ha querido pronunciarse durante la semana respecto a la polémica jugada que supuso la derrota del Murcia en Bilbao. No ha querido hablar al respecto porque es consciente de que, diga lo que diga, va a alimentar la animadversión hacia su equipo o hacia los colegiados y, por supuesto, va a generar una mayor presión ambiental a favor del conjunto local.
Si se tiene en cuenta, además, que no es que el Meridiano se haya visto beneficiado, precisamente, por las actuaciones arbitrales durante la temporada, el temor que existe en la entidad lucentina aún es mayor. Cuando por medio hay un equipo de los denominados grandes todo tiene una mayor repercusión y no es tan fácil adoptar ciertas decisiones que cuando se enfrentan dos clubes modestos.