La plantilla del Alicante ha decidido elevar el tono de sus protestas y ha tomado la determinación de llegar a lo que a nadie le hubiera gustado. Los cuatro meses que llevan los futbolistas sin cobrar han provocado que los jugadores celestes hayan adoptado la determinación de encerrarse a partir del lunes en las instalaciones de Villafranqueza como medida de presión para intentar cobrar lo que les adeuda.
La situación que viven los futbolistas del conjunto celeste ya resulta insostenible y, dado que no alcanzan a ver la luz al final del túnel, no les ha quedado otra que encerrarse en las instalaciones de la ciudad deportiva para promulgar a los cuatro vientos las precariedades en las que les toca vivir.
La plantilla, sin la presencia del cuerpo técnico, se reunió tras el entrenamiento de ayer en el vestuario y allí llegó al acuerdo de dar un paso más en sus reivindicaciones. Lo tienen decidido, a partir del lunes se encerrarán en las instalaciones de Villafranqueza y sólo un giro de 180 grados en la situación -o, lo que es lo mismo, que se les pague- puede hacerles variar de opinión.
Tras la vuelta de las vacaciones de Navidad, la plantilla expresó por primera vez de forma pública su malestar con la situación que le estaba tocando vivir por medio de un comunicado en el que denunciaban lo que estaba sucediendo. Por aquel entonces, todavía formaban en el equipo aquellos jugadores que iniciaron la temporada -salvo Jonathan Torres, que ya se había marchado-. Después de aquello, el conjunto se fue desgranando hasta que se acabaron marchando de la disciplina celeste hasta diez futbolistas.
La situación económica no mejoró, pero los que se quedaron en el equipo siguieron trabajando como si todo fuera normal, pese a que los meses impagados se iban sumando. Así hasta que hace dos semanas, el vestuario adoptó como medida de protesta realizar una sentada. Aprovechó el partido frente al Terrassa y, durante los dos primeros minutos de juego, los futbolistas permanecieron sentados sobre el césped. Antes también habían mostrado una pancarta en la que recordaban que llevaban cuatro meses sin percibir sus emolumentos.
Entonces, el club emitió un comunicado en el que se ponía del lado de los futbolistas y les apoyaba en sus protestas porque decía sentirse una víctima de la crisis económica y de los impagos que, a su vez, está sufriendo por parte de otras entidades.
La pasada jornada, contra el Valencia Mestalla, el equipo celeste volvió a repetir sentada en la ciudad deportiva de Paterna. Y mañana domingo, frente al Orihuela, volverá a protestar de la misma forma y exhibirá, de nuevo, la pancarta, para expresar su malestar y la precaria situación en la que les está tocando vivir.
Sin embargo, salvo vuelco lamentablemente inesperado, la protesta se recrudecerá a partir del lunes, cuando los jugadores se encerrarán en Villafranqueza. Evaluaron la posibilidad de llevar a cabo la protesta en la sede del club alicantinista, pero finalmente se decantaron por realizarla en las instalaciones donde suelen entrenar, también, para mostrar también la degradación de las dependencias, llenas de humedades y con innumerables desperfectos.