Los 180 trabajadores cuyas familias dependen económicamente de la planta de cementos de la multinacional mejicana Cemex en Alicante salieron ayer en defensa de sus puestos de trabajo y rechazaron de plano las alegaciones que el grupo socialista en Alicante han presentado contra la quema controlada de basura tratada en la planta y, en general, contra la valorización energética, uno de los preceptos emanados de la cumbre de Copenhague (la cumbre sobre el cambio climático del año 2009 que respaldó plenamente el Gobierno socialista de España).
La falta de coherencia de la formación socialista que capitanea Roque Moreno se pone nuevamente en evidencia. También en el hecho de que su propio partido rechaza la solicitud de autorización ambiental integrada de Cemex en Alicante y la apoya firmemente en la factoría valenciana de Buñol.
Ayer se encargó de apelar a los principios de Copenhague el presidente del comité de empresa de Cemex en Alicante, Antonio Guijarro, del sindicato UGT. «El PSOE de Alicante y sus dirigentes (en alusión a Roque Moreno, ahora más cuestionado que nunca dentro de su propia organización) reman conforme va la corriente del agua, como ahora se acercan las elecciones municipales lo que quieren es colocarse, por ello sólo hacen electoralismo», indica Guijarro en declaraciones a este periódico.
Va más allá. El representante de los 180 obreros de Cemex dice que entiende las alegaciones del PSOE alicantino, «porque todo el mundo tiene derecho a discrepar, pero no entiendo que sean cómplices de mezclar dos situaciones distintas, la ampliación del vertedero de Fontcalent con la valorización energética en la cementera, que nada tiene que ver». Acusa a los socialistas de «usar sus miserias para colocarse en cada momento antes que su propia estrategia medioambiental, porque el PSPV defiende en su programa electoral de hace tres años la valorización energética», explica Guijarro. El comité está convencido de que la campaña de los socialistas, EU y Ecologistas en Acción del País Valenciá (no fueron ni CC OO ni UGT), apoyados por algunas plataformas vecinales de Villena, El Campello y Jijona, ponen en solfa la continuidad de 180 puestos de trabajo.
Aunque se muestra convencido de la escasísima repercusión de la última manifestación en El Rebolledo, el pasado sábado. Apenas 300 personas, medio millar a lo sumo, respondieron a la convocatoria, como ya informó este diario. «Los trabajadores entendemos que los vecinos pidan mejores condiciones ambientales, pero deben primero informarse de qué hace Cemex, que invierte cien veces más que hace unos años». Por ello, Guijarro pide coherencia a los representantes socialistas, de EU y ecologistas, escasos por otro lado, que fueron a la manifestación del sábado: «Si tan ecologistas son, que no vayan en coche hasta El Rebolledo, que no fumen y que no tiren la basura de su casa al contenedor». Guijarro advierte a los críticos de que Cemex cumple todas las normas (por debajo de máximos de emisión autorizados) y que prepara 40 despidos indemnizados hasta el 2011 por el parón inmobiliario.