A Juan Carlos Ramírez Castro, consejero delegado del Elche, le va la marcha. Y dentro de su plan de darle un nuevo sentido a la actual comisión deportiva del Elche, decidió prescindir de un plumazo del actual director deportivo Jesús de Huerta. A pesar de que Ramírez le consideraba «su mano derecha» en esta parcela, -en declaraciones recientes, las palabras se las llevó el viento y actuó con hechos. La derrota en Huelva tras una mala imagen del equipo unida a la polémica marcha de Jandro, han sido algunos de los motivos que han llevado a tomar esta decisión que podía estar cantada, a tenor de cómo se han venido desarrollando los acontecimientos en los últimos tiempos.
Hace quince días, Ramírez destituyó a Lico alegando que ya se había jubilado y que no entraba en los planes de su nueva comisión deportiva. Y ahora, prescinde de De Huerta, a pesar de ser uno de los hombres fuertes del presidente José Sepulcre, que nuevamente ve minusvalorado su poder de actuación en el club, a costa de Ramírez que va camino de acabar con la actual infraestructura que tiene el club. La actual comisión deportiva queda descabezada y ahora está por saber, quienes van a ocupar estas plazas, o si bien toda esa responsabilidad de planificar el equipo va a recaer solamente en la figura del consejero delegado, su asesor deportivo, el agente de jugadores Domingo Sevillano y el entrenador José Bordalás.
La entidad, pasadas las ocho de la tarde, hizo ayer oficial en un breve comunicado la marcha de Jesús de Huerta, a pesar de que la noticia fuera avanzada en la tertulia de Radio Elche-Cadena Ser. De Huerta intuía en las últimas semanas este fatal desenlace ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos con las destituciones del cuerpo médico o de Lico, entre otros muchos.
Lo que no se le puede achacar al actual director deportivo es su responsabilidad en los fichajes realizados en el mercado de invierno. Entre otras razones porque esa responsabilidad recayó principalmente en la figura del consejero delegado y de su asesor, Domingo Sevillano, con el visto bueno del entrenador José Bordalás.
A tenor de cómo se dieron los acontecimientos en los despachos, Jesús de Huerta empezaba a tener menos poder interno y prácticamente, su opinión no fue tenida en cuenta. Esto ocurrió en los casos de Charpenet, Patri o Paco Esteban, entre otros.
Pese a la enorme amistad que le unía al presidente José Sepulcre, a De Huerta no le ha valido esta circunstancia porque a Ramírez le interesa cuanto antes poner en marcha el Elche que él desea, a pesar de volver a prescindir de otra figura que ha defendido siempre al club.