Los adolescentes saben decir «no» a las drogas. Tienen una actitud saludable, y los programas que la Generalitat lleva a cabo contra el consumo desde las propias escuelas están resultando eficaces a pesar de que la palabra «prevención» muchas veces esté menoscabada y sea el campo que menos recursos económicos recibe.
Ahora bien, si no se acomete sin más demora una actualización y no se apuesta por el reciclaje, los programas -diseñados algunos hace más de una década- empezarán a perder su efectividad.
Estas son dos de las conclusiones que ha obtenido la profesora de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) y, además, miembro del Instituto de Investigación de Drogodependencias (INID) -centro dependiente de la universidad-, Mónica Gázquez, en la tesis que ha desarrollado.
El estudio denominado 'Eficacia diferencial de tres programas de prevención escolar del consumo de drogas según el tipo de aplicador' pretendía demostrar si la figura del profesor era la más óptima para impartir este tipo de materia o, por el contrario, si era mejor que la Administración contratase a un agente externo, es decir, a psicólogos con un entrenamiento previo.
Siete centros de 1º de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) participaron en el proyecto -un total de 280 alumnos de 12 años- y se aplicaron en seis de ellos tres tipos de programas preventivos que se usan en diferentes autonomías: 'Barbacana' de la Comunitat Valenciana, que está dirigido a adolescentes y que tiene como objetivo retrasar el consumo de sustancias tanto legales (alcohol y tabaco) como ilegales; 'Construyendo salud', de Galicia-Castilla y León, y 'Salud' de la comunidad murciana. En el séptimo centro, que se convirtió en punto de control, no se intervino para poder realizar comparativas.
Así, psicólogos noveles también formaron parte de la investigación, y recibieron un entrenamiento antes impartir los programas. Previamente se analizó el consumo de drogas entre los chavales, determinándose un uso muy bajo. Un 10,4% reconocía que había probado el tabaco; el 14%, el alcohol y sólo un 5,7%, el cannabis.
Unos resultados adecuados a la edad ya que, según la investigadora, en esta etapa del inicio de la adolescencia «se tiene una actitud muy sana». De ahí la importancia de actuar cuanto antes en la prevención.
Una de las conclusiones -y principal base de la tesis- a la que Gázquez llegó es que no hay diferencias significativas entre el profesor y el psicólogo, por lo que si se tiene en cuenta el coste económico no sería necesario cambiar de profesional.
Esto no quiere decir, según la profesora en Psicología de la Salud, que no se deba insistir en la formación ya que se han observados algunas deficiencias, y hay profesores que «suprimen o añaden cosas» al material, y se desconoce hasta qué punto pueden potenciar o no el rechazo de los estudiantes hacia las drogas. Además, la actitud del docente y su motivación son dos de las características que juegan un importante papel, al igual que la experiencia y las habilidades que tengan para resolver problemas y motivar a sus estudiantes.
Y es que si algo ha quedado demostrado en la tesis es que los adolescentes que participan en los programas preventivos muestran una conducta más desfavorable hacia las drogas frente a los chavales del centro de control donde no se intervino. Este freno al consumo se mantenía a corto y medio plazo, ya que se realizó un seguimiento después de aplicar los programas.
«A estas edades son efectivos, lo que no sabemos es si este freno se mantiene igual a largo plazo. Por ejemplo, cuando cumplen 14 años», explica Gázquez. Una franja de edad complicada por la adolescencia y donde los amigos ejercen una importante influencia.
De ahí que los expertos urgen a la Conselleria a que recicle los actuales programas para adaptarse a la jerga y lenguaje de los chavales y a las modas en los consumos de drogas. Gázquez asegura que, una década después de su puesta en marcha, pueden acabar perdiendo eficacia.
Su opinión es compartida por el INID, por lo que se realizará una propuesta a la Administración. El problema es que los recursos en prevención son siempre escasos, cuando, por contra, a este campo debería de prestársele mayor atención, sobre todo, ahora que se prevé un mayor consumo por la crisis.