La Medicina es la vocación del presente y del futuro. Apenas hay paro y aquellos que están en la bolsa de trabajo son facultativos que no tienen una especialidad. A los pediatras, anestesistas o radiólogos les llueven las ofertas aunque no todas ellas se basan en contratos de calidad. Una precariedad que sigue provocando una fuga de profesionales a otras autonomías -caso de Murcia- o a otros países europeos donde optan a mejores condiciones laborales.
Esta emigración está dejando a la sanidad pública alicantina en serios 'apuros' para poder afrontar el crecimiento y envejecimiento demográfico previsto en la próxima década. Un envejecimiento que genera siempre más demanda asistencial por las pluripatologías que sufren los mayores.
El estudio sobre 'Las necesidades de médicos en España' pone de manifiesto esta realidad. El sistema sanitario está en situación de alerta. Elaborado por la Cátedra de Salud Pública y Gestión Sanitaria de la Universidad Europea de Madrid y promovido por la Fundación AstraZeneca, el informe realiza un análisis exhaustivo del presente y futuro de la demanda de profesionales teniendo en cuenta que los gestores no han tenido en cuenta el envejecimiento natural de las plantillas hospitalarias.
La promoción 'baby boom'
«En los próximos años vamos a tener serios problemas», insisten desde el Sindicato Médico de Alicante. Se refieren a la importante hornada de profesionales que fueron contratados cuando se crearon los hospitales a partir de la década de los años 60. Son promociones que pertenecen al mismo tramo de edad -el informe les define como la generación 'baby boom'- y que se jubilará en los próximos años.
«Normalmente el médico pide aplazar su periodo de jubilación, que está en los 65 años. El problema es que aunque quieran trabajar unos años más, y siempre que superen las pruebas con las que se certifica que su estado de salud es idóneo, el déficit de especialistas no se solucionará», asegura el delegado adjunto del sindicato, Pedro Plou, quien se pregunta qué ocurrirá cuando los pediatras empiecen su retiro profesional.
Un colectivo con muy pocos especialistas en la provincia y que está llevando a que médicos de familia ocupen sus plazas.
Así se refleja en el estudio. Actualmente, sólo un centenar de médicos está en la bolsa del paro en la Comunitat Valenciana. Y la mayoría de ellos son generalistas. Para el año 2017, y según la proyección demográfica, se requerirán más de 2.200 profesionales en la autonomía si se quiere mantener la ratio de 340 médicos por cien mil habitantes necesaria para poder prestar un servicio de calidad.
Ahora bien, durante este mismo periodo se producirá la jubilación de más de 2.800 especialistas. Si se tiene en cuenta a los que no estará en activo y que se dedican a tareas no asistenciales, y que el número de nuevos licenciados ascenderá a 3.500, se registrará un déficit de más de 2.600 profesionales. Uno de los mayores de todo el país y que incluso puede estar infraestimado si las previsiones demográficas son superiores, con un futuro con más necesidades asistenciales debido al crecimiento del colectivo de población de más edad gracias al aumento de la esperanza de vida.
Respecto a la incorporación continua de médicos extranjeros, se considera un fenómeno muy fluctuante, por lo que en él no se puede basar la seguridad sanitaria a corto plazo a pesar de que en los últimos años el volumen de profesionales inmigrantes se ha incrementado de forma significativa generando, en algunas nacionalidades, problemas con los pacientes al no manejarse con el español.
Mientras algunas sociedades -como por ejemplo la Organización Médica Colegial (OMC)- insisten en que no existe un déficit tan grave de facultativos sino que los profesionales están mal distribuidos por las provincias, y otros piden al Ministerio que incremente las plazas en las facultades de Medicina así como las que se acreditan en los centros sanitarios para formación -es el caso de la Conselleria de Sanidad-, actualmente los gestores siguen buscando anestesistas, ginecólogos, médicos de familia para cubrir urgencias, y urólogos.
Fidelizar al profesional es la vía que -a juicio del Sindicato Médico- debería emplear la administración para evitar la marcha de galenos y garantizar el relevo generacionales. El problema es que las Ofertas de Empleo Público (OPEs) para acceder a una plaza fija en el sistema público de la Comunitat Valenciana y reducir la interinidad no se están convocando cada dos años, tal y como se comprometió Sanidad, y «llevamos ya seis años sin OPEs». Esta situación está provocando que muchos médicos busquen su oportunidad fuera de la provincia y se siga fichando a extranjeros.