Alicante se mueve con la cultura de base, sobre todo en los últimos años. Diversas asociaciones particulares, ajenas al apoyo institucional y con el objetivo de unir a artistas, provocar encuentros, realizar proyectos, actuaciones de todo tipo de artes y ante todo vivir de la cultura en sí y no de su negocio están instaladas en locales situados precisamente alrededor de la próxima Fábrica de las Ideas que el Ayuntamiento instalará en la Tabacalera. Hace unos días se inauguró una nueva propuesta, Macondo, en la Plaza Hermanos Pascual, y El Eric, en la calle Sevilla es todo un clásico, pero rodeando a la fábrica de tabacos, a pocos metros y en todos los puntos cardinales ya funcionan factorías de imaginación y creación.
Desde 2004 está en la calle Barcelona de El Pla El Ring, dedicado al teatro y la música; junto al Panteón de Quijano; Ocho y medio acaba de ponerse en marcha mirando al cine y la pintura; El Tábano, en San Antón, continúa centrándose en la edición de sus cuadernos, en la música en vivo y el radioteatro; y a su rebujo otros locales, como el restaurante Santa Bárbara, se apunta a la movilización cultural con exposiciones y música. Están al pie del cañón y entre ellos hay comunicación, intercambio, de público y de propuestas, sinceridad y muchas ganas de sacar adelante lo que para ellos es esencial, la cultura, la información y la transmisión de conocimientos.
El Ring
Un lugar para alejarse de la cultura popular
Detrás de El Ring se encuentra Vicente Leal, un profesional en la gestión cultural y del teatro. Este local, en pleno centro del Pla y que dispone de un más que digno escenario nació en 2004 «con la colaboración de Pepe Gimeno y para crear un foro, unir a los artistas alicantinos de teatro, artes plásticas y música», explica Leal, quien tiene ahora a su alrededor a un equipo formado por Lorena Pérez, Pablo Fajardo, Cristóbal Leal, Llyna y el pintor Gonzalo Núñez, que desde los campos que conocen programan.
Leal recuerda cómo gente como Pot de Plom pasó por el escenario de El Ring en esa primera etapa junto a músicos de Alicante y Madrid, un Match de improvisación o un festival de danza contemporánea, entre otras muchas actividades. «Fue un periodo muy bueno, aunque el escenario era más pequeño y estaba menos acondicionado». Tras algunas reformas, en 1998 volvió a abrir con otro equipo, pero con la misma idea, «la independencia cultural, y su creación al margen de la institucional». Las razones, «problema de libertad, de realismo artístico, porque ahora mismo las instituciones no cumplen las expectativas».
Vicente opina ante proyectos como la Fábrica de las Ideas que existe «un mal en Alicante que no es único y es como las Hogueras, se aparenta, se quema algo como un derroche y crítica popular, pero es mentira, porque la Hoguera no critica a nadie, ni tampoco representa al pueblo llano».
Leal, que tiene experiencia de muchos años, asegura que la institución pública «intenta controlar la faceta artística cultural de Alicante para perpetuarse y el que se mueve no sale en la foto, dando migitas a cada artista, y comprándolos con dos bolos y algún encargo mediomentira a cambio de que no levanten la voz». Su conclusión es que «de todo eso solo sale pobreza». Su oferta no es otra que «aglutinar a un montón de buenos artistas sin alternativa institucional, por los que me la juego».
Hay gente que ha estrenado sus obras en el Ring y aparecen después en Alicante a Escena, «ellos igual que yo, porque se necesita sitios para rodar los montajes». A nivel plástico también proponen buenos artistas, dan cursos de pintura, y a nivel musical son muchos los grupos y solistas que han pasado por el Ring. «Ahora pensamos en un internacional de primera división», comenta Leal.
«Si hacemos balance, si vemos los números de lo que se gasta cualquier institución, dividido por el número de entradas, y que se está gastando el pueblo alicantino, con esos mismos números si lo hiciera El Ring sería revolucionario, porque no llegaría ni a la centésima parte, me la juego con quien quiera».
El impulsor de la sala insiste en que en el Ring colabora gente por amor al arte, y más ahora «que se necesita esperanza por la crisis». También lamenta la «competencia desleal» de instituciones. «No tengo ningún viso político, no hay censura, la única es la calidad».
De esta forma realizan una veintena de actividades al mes, actuaciones viernes, sábados y domingos, cursos, talleres, clases de teatro y pintura, etc, además de una exposición mensual.
Ahora acaban de llegar a un acuerdo con Amnistía Internacional para realizar un día al mes un acto social y exhibirán cortos de animación, entre otras novedades. También reconoce que el barrio «se porta muy bien, y hay mucha más gente viva de la que parece».
Por todo ello Vicente Leal es el gestor o impulsor cultural más veterano, y por eso insiste en que «se ha utilizado el arte y la cultura para hacer negocio, no para vivir, y cuando la finalidad es el negocio, el arte se transforma en otra cosa, es un servicio más, y El Ring no es así». Leal concluye que se pretende vivir de la cultura, «pero el fin no es vender copias, porque no estamos en una fábrica de chorizos, no vendemos nada, damos servicio, cultura y arte independiente, pagamos dignamente a los artistas, hacemos nuestras propias producciones e intercambios con otras salas».
El Ring está fuera «del escaparatazo de las instituciones, porque el fin es llevar la cultura a la gente y aquí se hace una política cultural de escaparate».
Es el único restaurante en Alicante que ofrece comida báltica, y más concretamente de Letonia. La propietaria de El Parador Santa Bárbara, Alejandra, lleva meses con la idea de convertirse en punto de encuentro cultural, y para ello comienza con exposiciones y música. La idea es también reunir a gente alrededor de una buena comida o simplemente junto a una cerveza o una copa. El primer artista que ha colgado sus cuadros en este local enfrente de la falda del Castillo, antiguo Barrenechea, ha sido el italiano Alessandro Malpasso. Fue el 5 de marzo, y un mes después montará una exposición en El Ring. Malpasso aplaude este tipo de oferta cultural y de colaboraciones artísticas, en las que él mismo participa. «Estoy de acuerdo con eso, me engancha bastante, y es importante para que se desarrolle el sistema cultural en Alicante·. Ha expuesto en El Cabañeral y en El Tábano, y ve «positivos» nuevos espacios, como una forma de empujar al público». Además, este artista que llegó desde Trento y que ha estudiado Bellas Artes en Milán, y que se ha quedado en la ciudad, alaba también «la fusión de pintura, teatro y música, porque es muy atractivo tanto para los creadores como para el mismo público».
En tan sólo dos meses, Héctor y Ariadna Ramírez han creado en lo que antes era la escuela Eutopía (justo detrás del Panteón de Quijano) un caldo de cultivo que aglutina creadores de la ciudad de diversos campos, aunque del cine en mayor medida. Es lógico, porque es el campo que va conociendo la propia Ariadna, con experiencia de decoración en varios cortos y la intención de dedicarse a la dirección artística. «Aportamos un sitio de reunión, un espacio para todos, para hablar de cine, de creación, de blogs, presentar revistas, proyectar películas, ofrecer talleres y cursos», comenta Ariadna. Pero como en El Ring, el objetivo es también sacar proyectos, «porque sitios para recibir apoyos no hay muchos, y sin dinero queremos hacer cosas. Piensa que la Ciudad de la Luz «debería estar abierta a todo el mundo, y al apoyo de gente que ya tiene ideas concretas».
Ocho y medio apoya a artistas audiovisuales y plásticos. «Me gustaría crear un grupo que le guste el cine, hacer cosas más serias, pero con gente que esté implicada de verdad, y más adelante buscar productoras». Ya se reúnen una vez al mes con los responsables de El Ring, y lo harán con los de Makondo, «con el objetivo de hacer circuitos, y ya hay frutos para mayo y septiembre», desvela Ariadna.
«No hay demasiada actividad cultural, pero si nos movemos podemos hacer un círculo, estar en varios espacios y por ejemplo, ver la obra de un artista que difícilmente vamos a ver en otro sitio».
Hacen también una exposición al mes, y en marzo estarán en Ocho y medio los óleos de un escenógrafo ruso, que además prepara una fiesta georgiana. Otro conocido grafitero prepara una muestra con tablas de monopatín sobre las que ha dibujado encima. También tienen un ciclo de películas clásicas para los que todavía a estas alturas no las hayan visto o quieran redescubrirlas. Además de los cursos, un grupo de defensores de los títeres se reúne los jueves y se dan clases de fotografía. Ya están preparados los talleres de guión e interpretación en el cine.
Su sistema de funcionamiento es muy simple y efectivo. «Es un espacio abierto para todos aquellos que quieren hacer cosas y además hay socios que pagan diez euros al mes o cien por año y éstos tienen cursos gratuitos, preferencia en el cineclub...».
Desde la radio hasta la literatura pasando por el dibujo o el teatro.
En este caso se recogen ya los frutos de varios años de perseverancia y trabajo. La tetería El Tábano, a escasos metros de la Tabacalera, y en pleno barrio de San Antón acaba de celebrar su quinto aniversario. «Estamos centrados en la literatura con la revista, 'Cuadernos del Tábano', que lleva seis años y que ahora vendemos aquí y se distribuye en varios países Latinoamericanos», comenta Nelo Curti, quien lleva el local junto a Gimena Morales. En esa revista, que curiosamente se maqueta desde Bruselas, participan también ahora bastantes dibujantes ingleses o italianos. La internacionalidad se debe, entre otras cosas, a un blog muy visitado. Ahora trabajan mucho el teatro, con Teatro de Esquina, compañía que acaba de representar en Alicante a Escena este año y se marcha al festival de Albox, el más antiguo en España de teatro amateur. Ofrecen actuaciones, talleres de poesía, sesiones de dibujo con modelos, obras de teatro y de radioteatro. Nelo reconoce que a nivel alternativo, «fuera del circuito oficial, hay muchas intenciones, pero se concreta muy poco, y a nivel oficial también hay muy poco para quien quiere hacer algo renovador o distinto».
En el caso de la literatura, para el argentino, «está muy encorsetada, porque todavía está el prototipo del intelectual bohemio, que no acaba de plasmar, y hay más postura que actitud».
La Fábrica de las Ideas que va a tener a escasos metros es un proyecto que «me genera escepticismo a nivel cultural, aunque para nosotros es un espacio que puede repercutir algo por la gente que acuda allí y luego venga aquí», reconoce.
Por el escenario de El Tábano ha pasado gente como el guitarrista Carlos Gonzálbez o Carlos Aguirre, junto a numerosos músicos y personajes locales.
Una de sus peculiaridades es el radioteatro. «Lo hacemos todos los domingos a las 9 de la noche y es una radio en vivo que se transmite por internet, trabajando sobre un guión en el que se improvisa, con noticias insólitas, interactuando con el público», explica Nelo. En este espectáculo se habla, por ejemplo, de la doble moral de los cuentos, y a través de una sección de mensajes también se improvisa tras su lectura.
Nelo Curti asegura que el problema del público no es exclusivo en Alicante. «La gente paga una entrada si es en el Principal, por el marco, pero si lo haces en un localito en San Antón parece que estás estafando, y no es lo mismo un músico en otro escenario que en El Pla. Sin embargo, a El Tábano, la gente viene «de todos lados, se está notando que llevamos cinco años, los 200 carteles a la semana que pegamos al principio, y el boca a boca funciona muy bien», concluye.
Alicante se mueve con la cultura de base, sobre todo en los últimos años. Diversas asociaciones particulares, ajenas al apoyo institucional y con el objetivo de unir a artistas, provocar encuentros, realizar proyectos, actuaciones de todo tipo de artes y ante todo vivir de la cultura en sí y no de su negocio están instaladas en locales situados precisamente alrededor de la próxima Fábrica de las Ideas que el Ayuntamiento instalará en la Tabacalera. Hace unos días se inauguró una nueva propuesta, Macondo, en la Plaza Hermanos Pascual, y El Eric, en la calle Sevilla es todo un clásico, pero rodeando a la fábrica de tabacos, a pocos metros y en todos los puntos cardinales ya funcionan factorías de imaginación y creación.
Desde 2004 está en la calle Barcelona de El Pla El Ring, dedicado al teatro y la música; junto al Panteón de Quijano; Ocho y medio acaba de ponerse en marcha mirando al cine y la pintura; El Tábano, en San Antón, continúa centrándose en la edición de sus cuadernos, en la música en vivo y el radioteatro; y a su rebujo otros locales, como el restaurante Santa Bárbara, se apunta a la movilización cultural con exposiciones y música. Están al pie del cañón y entre ellos hay comunicación, intercambio, de público y de propuestas, sinceridad y muchas ganas de sacar adelante lo que para ellos es esencial, la cultura, la información y la transmisión de conocimientos.