Los dos sindicatos mayoritarios, con amplia representación en la planta de cementos que la multinacional Cemex tiene en la pedanía alicantina de Fontcalent, avalan la quema de enerfuel, la basura tratada y secada, sin materia orgánica y sólo con restos de papel, textil, plástico y biomasa. La polémica suma y sigue a pocas horas de que esta mañana las plataformas ecologistas y algunas vecinales protesten contra la inminente autorización definitiva para el uso de esta fuente de energía alternativa.
El secretario de Organización y Salud Laboral de la federación de construcción Fecoma-CC OO en l'Alacantí, José Hurtado, se manifestó ayer, en declaraciones a este diario, totalmente a favor de la quema controlada que pretende realizar Cemex de hasta 45.000 toneladas al año de enerfuel, tras un año de pruebas satisfactorias. «Alimentar con enerfuel los hornos no es perjudicial para el medio ambiente», mantiene Hurtado, el cual también muestra su preocupación por el futuro laboral de 185 trabajadores y por la continuidad de la fábrica de seguir las protestas contra la supuesta contaminación medioambiental. Por CC OO, el delegado de Medio Ambiente de Cemex, Carlos Boluda, forma parte de la comisión interna para la introducción de energías alternativas y no rechaza el uso de enerfuel tampoco. Ene sa misma comisión también figura Ramón García Sola en representación de UGT.
Este diario trató ayer, sin éxito, de conocer la versión del secretario de MCA-UGT en l'Alacantí, Manuel Jover. Otras fuentes de dicha federación tampoco se muestran contrarias a la ampliación de la solicitud de autorización ambiental integrada para Cemex, que también descansa en el uso de los residuos tratados buena parte de su competitividad futura debido a la caída generalizada de la fabricación de cemento.
La factoría de cemento gris de Fontcalent redujo en enero un 15% su producción debido al parón inmobiliario, según el director de la planta, Carlos Doménech. La planta tiene un capacidad anual de 1.450.000 toneladas.
Las protestas de las pedanías alicantinas próximas a la fábrica y de las plataformas ecologistas coinciden, además, con la negociación de varias bajas incentivadas y prejubilaciones en Cemex para adecuar la plantilla, de 185 trabajadores, a las necesidades actuales.
La viabilidad de la planta, con todo, está garantizada, según Doménech. Incluso en el supuesto de que la Conselleria de Medio Ambiente denegara el permiso, algo de todo punto improbable, según la multinacional «ya que cumplimos toda la legislación europea y estamos muy por debajo de los topes de emisiones», según explica Javier Merle, el director para Europa y Asia de Medio Ambiente del grupo Cemex. Merle explicó anteanoche a una treintena de vecinos de la zona de El Rebolledo y Fontcalent el uso de enerfuel, germen de la última polémica. El PSOE se opone a la quema de basura en Alicante. En Buñol, no.