Es el mejor local de la categoría. Basa su liderato en su fortaleza en el estadio Rico Pérez, donde sólo ha cedido cinco puntos de los 39 que ha disputado. Al Hércules le salen las cuentas del ascenso si mantiene su poderío en los siete partidos que le restan en casa. De lograr un pleno, el equipo de Esteban Vigo rebasaría la barrera de los 70 puntos y, a poco que las cosas le vayan medianamente bien como visitante, se plantará con la cifra necesaria para dar el salto a Primera División.
Después la derrota en Elche, los alicantinos han comenzado a tirar de calculadora para subir su autoestima. El Hércules es el mejor local de la categoría. Ha ganado 11 partidos de 13. Sólo ha cedido un empate contra el Real Murcia y una derrota ante el Castellón después de un año invicto en su feudo. El balance no puede ser más positivo; de los 39 puntos en juego ha sumado 34. Ahora, en la segunda vuelta, acumula en casa seis puntos en tres partidos; tres menos que en los mismos encuentros de la primera vuelta, donde hizo pleno contra el Betis Cádiz y Elche.
El objetivo ahora es claro. Contra Las Palmas comienza la cuenta atrás con el único reto de mantener la racha como local. Convertir el Rico Pérez en un fortín y obtener así los puntos necesarios para asegurar al ascenso conforman el único fin posible.
A priori, el calendario como local deja patente que el Hércules debe jugar los envites más complicados lejos de su estadio. Por eso ganar en casa se antoja imprescindible para mantener y aumentar la ventaja sobre los perseguidores. Actualmente, el conjunto de Esteban Vigo está a nueve puntos del cuarto clasificado, el Betis.
De los 15 encuentros que restan para finalizar la temporada, los alicantinos deben jugar ocho a domicilio. Entre ellos, se cuentan los desplazamientos ante los cuatro equipos que le acompañan al frente de la tabla. En la recta final de la Liga los de Esteban Vigo deben rendir visita a Real Sociedad, Cartagena, Levante y Numancia. Otros desplazamientos complicados serán Murcia, Huelva y Girona. Para acabar la competición, los blanquiazules viajarán a Irún. Si a la dificultad de los oponentes se une que a domicilio sólo han sumado dos triunfos en 13 partidos, queda aún más patente la trascendencia de los encuentros ante su público.
Como local, donde el equipo está funcionando mejor, los contrincantes son en teoría más asequibles. Por el Rico Pérez deben pasar Las Palmas, Nàstic, Huesca, Salamanca, Córdoba, Albacete y Rayo Vallecano. Todos ellos están alejados de la zona noble de la tabla y de la lucha por el ascenso.
De hacer pleno como local, el Hércules sumaría 21 puntos más y alcanzaría 72. Esta cifra, que el año pasado no hubiese servido para culminar el objetivo, esta temporada, mucho más igualada, puede ser suficiente.
Si se analiza la última década en Segunda División, sólo cuatro equipos -Atlético de Madrid, Alavés, Eibar y el propio Hércules- se quedaron sin premio llegando a 72 puntos. De hecho, Osasuna, Villarreal, Recreativo y Albacete ascendieron en los últimos diez años con menos de esa cifra.
La historia más reciente dicta pues que ganando todos los de casa el líder tendrá casi los dos pies en Primera. Las cuentas son claras. Por eso el vestuario es consciente de que necesita seguir firme en casa. A poco que las cosas continúen igual como visitantes, el objetivo está a tiro de piedra.
Más que nunca, el equipo alicantino necesita recuperar sensaciones ante su afición. Atrás queda la decepción del derbi que se tornará en nueva ilusión con la primera marcha de Luceros al Rico Pérez. Quedan siete encuentros en casa y las marchas se repetirán hasta llegar a la última que culmine en ascenso; la marcha de ida y vuelta a Luceros.