La entrada sureste de Orihuela desde la Ronda y las pedanías de Correntías y Hurchillo se verá remodelada casi por completo en unos meses. La actuación municipal para aligerar el tráfico rodado por este acceso empieza el lunes con la construcción de una rotonda en la avenida Príncipe de Asturias que sustituirá a la provisional que se instaló allí hace alrededor de un año. Las concejalías de Infraestructuras y Seguridad han trabajado mano a mano en este proyecto que no sólo supone colocar una glorieta en condiciones en este punto, sino toda una reorganización del paso de los vehículos por la que se ha convertido en una de las arterias principales del casco urbano.
Así, los vehículos que lleguen a Príncipe de Asturias desde la carretera de Almoradí o del Camino Viejo de Molins podrán acceder a la rotonda que distribuye la circulación al final de Duque de Tamames hacia la Ronda de Orihuela, la CV-95 o la carretera de Hurchillo, ya que se dará salida de forma directa desde la nueva rotonda. Con esta medida se evita el giro que hay que hacer ahora y que obliga a los conductores a coger Obispo Rocamora para acceder, por la calle José Ávila, hasta Duque de Tamames, y también permitirá mejorar la conexión con la ronda de Orihuela cuyo enlace con la A-7 (autovía del Mediterráneo) está a punto de ponerse en funcionamiento.
Obispo Rocamora
A esta actuación se suma la reforma integran de la calle Obispo Rocamora con cargo al Plan Confianza del Gobierno Valenciano y que supondrá también una mejora en las calles que unen esta otra arteria oriolana con Duque de Tamames. Entre lo más destacado de esta actuación está el cambio del sentido del tráfico que se producirá en la calle Campoamor, que servirá al igual que Obispo Rocamora para que los coches accedan al casco urbano de la ciudad.
Los concejales de las dos áreas implicadas, Mayte Valero y Manuel Abadía, explicaron ayer los pormenores de estos cambios que supondrá, según el edil, «dotar a la ciudad de una gran entrada y una gran salida». De este modo el responsable municipal de Infraestructuras explicó que la rotonda estará terminada en tres semanas y que tendrá un diámetro interior de 14 metros y 30 de exterior, de manera que camiones y vehículos de gran tonelaje no tengan problemas a la hora de hacer el giro.
El presupuesto de la actuación alcanza los 64.000 euros y la construcción de la rotonda supone también la realización de una serie de obras complementarias con el objetivo de dar cabida a esta infraestructura.
De este modo lo que se hará es recortar las aceras de los lados de la calle así como eliminar parte de la mediana que separa los dos carriles de circulación para cada sentido con los que cuenta Príncipe de Asturias. Las obras arrancan el lunes y tal como explicó Manuel Abadía, no será necesario cortar la circulación mientras que se lleven a cabo. El planteamiento que se ha hecho desde el Consistorio es que primero se acometan los trabajos en un lado de la glorieta y luego en el segundo, de manera que se habilitará un carril para cada sentido.
Esta actuación mejorará ese acceso y se une a la última actuación de este tipo realizada en la zona norte con la entrada desde Ociopía. Ahora falta que a estas obras se unan otras de mayor envergadura como las reclamadas nuevas carreteras CV-91 y CV-95 que permitirán unir el casco urbano con la costa, la primera con el norte del litoral de la comarca, en concreto con el municipio de Guardamar del Segura, y la segunda con Torrevieja, el litoral oriolano y Pilar de la Horadada, carreteras que tiene que ejecutar la Generalitat Valenciana y que el conseller aseguró que están muy adelantadas.