La ermita del Santo Sepulcro volverá a abrir sus puertas en un par de meses, cuando terminen las obras de rehabilitación que han permitido recuperar esta pieza del patrimonio oriolano del siglo XVII que presentaba un estado de ruina total. La actuación supone una inversión de medio millón de euros que se incluye en la primera fase del Plan E y ha sido todo un reto tanto para el arquitecto que se ha encargado de ella, Antonio Galiano, así como para la UTE que ha realizado la obra.
De hecho el último desplome se registró justo antes de empezar los trabajos, lo que provocó que ni siquiera pudieran entrar por la puerta principal. Una vez habilitada otra entrada empezó una difícil rehabilitación que en un principio tenía como objetivo evitar que la iglesia se cayera. Tanto la cúpula central de la nave principal como parte de la bóveda se habían desplomado, lo mismo que los muros que sujetaban al templo, grietas y humedades, así como el paso del tiempo, habían hecho mella en este vetusto edificio. Así las cosas empezaron por la consolidación del edificio a partir del arco del crucero y, por otro lado se procedió a la reconstrucción de la bóveda, colapsada a causa del desplome de los muros laterales. Antonio Galiano explicó que se encargó a un carpintero un molde de madera del techo de la nave que con posterioridad se recubrió con hormigón.
En resumen, lo que se ha hecho es consolidar la estructura, tanto de la cimentación como de los muros de carga; reconstrucción de los elementos derrumbados de forma total o parcial y saneado y restauración de los cerramientos y sus acabados. En este último punto se procederá también a la adecuación de los grabados y pinturas.
Ayer se realizó la primera visita a las obras de los responsables municipales encabezados por la alcaldesa, Mónica Lorente. Entre andamiajes se comprobaron los avances de los trabajos que según la regidora podrían estar terminados en el mes de abril pese a que el tiempo fijado por el Gobierno para concluirlos pone como fecha el 30 de junio -debido a que se pidió una prórroga-. La alcaldesa oriolana manifestó la intención del equipo de gobierno de consagrar de nuevo el templo para el culto y recordó que la ermita del Santo Sepulcro fue en su día un lugar de reunión de los vecinos ya que, entre otras cosas, se realizaba un vía crucis que terminaba allí. Desde 1976 el pequeño templo fue la sede de los Caballeros del Rey Fernando, comparsa que llegó a un acuerdo con el Ayuntamiento hace tres años para su venta y que ahora también tendrá un espacio para celebrar reuniones en las dos casas en las que se apoya la estructura del Sepulcro y que se rehabilitarán para el uso de los vecinos del barrio y de los turistas que lleguen hasta lo más alto del antiguo Arrabal Roig.