Los padres del instituto Monserrat Roig dieron un ultimátum de quince días a la Conselleria de Educación, para que contestara a los escritos que durante años le han remitido exigiendo la reforma del centro y la ampliación del mismo. Han pasado veinte jornadas y, según la presidenta de la APA, Concepción Ferrández, ni la agrupación ni la dirección del instituto han recibido respuesta alguna.
Tampoco, por parte de los representantes del Partido Popular a quienes les expusieron los principales problemas del Monserrat Roig en una reunión que se celebró hace unos días en la sede de la Federación de APAS, junto a su presidenta, Maire Guilabert y el secretario, José María López.
Esta situación les empuja, tal y como señaló Ferrández, a cumplir con sus advertencias y emprender acciones de protesta. La idea es que las movilizaciones se retrasen a marzo, a fin de no entorpecer el periodo de exámenes .
El primer paso lo darán el próximo día 17, participando en la manifestación organizada por la plataforma en defensa de la enseñanza pública, que tendrá lugar en la Plaça de Baix y a la que también asistirán plataformas de otras localidades. A partir de ese día programarán varias protestas en el centro, que se desarrollarán en el patio. Los representantes de los padres ya están diseñando carteles de denuncia, que tienen previsto colgar en las instalaciones en los próximos días.
La presidenta de la Asociación recuerda que el Monserrat Roig lleva más de cinco años esperando que la Conselleria acometa la ampliación del instituto. En el 2005 el Ayuntamiento cedió la parcela para la nueva construcción. Sin embargo el proyeo ha quedado aparcado, pese a que el IES arrastra graves deficiencias, según la APA.
Señaló que «el centro se cae a trozos», e indicó que faltan azulejos, peldaños y persianas, que ha habido desprendimientos de cornisas, rotura de radiadores, inundación de aseos y caída de techos, entre otros desperfectos. A todos estos problemas se suman los barracones instalados hace más de siete años, en los que los alumnos pasan frío en invierno y mucho calor en verano, según su versión.
Los padres opinan que es «indignante» que sus hijos den clase en estas circunstancias y desde la APA critican «que cada vez se dificulte más la labor del profesorado».