Plena confianza en el vestuario y, como no, en la confección de plantilla que realizó durante el verano Óscar Quintana. El Meridiano ha decidido no fichar y esperar a que Mario Stojic esté a punto para volver a jugar. Las pruebas médicas a las que se sometió ayer al alero croata han confirmado que evoluciona favorablemente y su recuperación definitiva se ajusta a los plazos previstos. El mejor de los pronósticos dice que el jugador balcánico podría reaparecer frente al Lagun Aro en Illumbe.
Los médicos del club explicaron que, a lo largo de esta semana, Stojic retomará el trabajo físico y lo combinará con sesiones de magnetoterapia y fisioterapia para intentar acortar al máximo su puesta a punto. La previsión positiva ha llevado a la directiva del Lucentum a no tomar ninguna decisión que pueda interferir de algún modo en la rutina del grupo.
Fichar, al margen de suponer un contratiempo económico no presupuestado, significaría tener que socializar dentro del grupo a alguien que llegaría para jugar un mes en una posición para la que hay suficientes efectivos. La eventualidad es enemiga del compromiso y al Meridiano le hacen falta hombres que sientan el proyecto como suyo para sobrevivir a la precariedad. No hay dinero, así que el poco que entra mejor repartirlo entre quienes han soportado impagos puntuales en el presente ejercicio.
La inversión realizada la temporada pasada por Alfonso Sánchez ha demostrado que la mayoría de veces la cantidad de efectivos es menos relevante que la calidad de los mismos. Por ahora, serenidad. Sin Stojic, el Meridiano debió ganar su primer encuentro a domicilio en Manresa si los nervios no hubieran provocado faltas antideportivas en momentos calientes y las pérdidas se hubieran reducido en lugar de haberse disparado hasta las 21.
En Murcia los cambios en banquillo y plantilla no han valido para mucho porque el problema va más allá de los retoques superficiales. En Compostela, la retirada de Marc Jackson y la llegada de Jeremiah Massey para suplirle ha desencadenado una tormenta que puede resultar muy peligrosa.
Los 100.000 euros que debe buscar la cúpula directiva para hacer frente a la nómina del 'cuatro' norteamericano con pasaporte macedonio ha precipitado las salidas del vicepresidente y tesorero del club, Javier Laíño, a petición propia, y del director general, Miguel Juane, por decisión de la Junta Directiva.
Los gallegos regresan a puestos de descenso 18 jornadas después y no parece el mejor momento para perder la estabilidad. Los movimientos en el Lucentum no se descartan, pero más adelante, cuando se haga imperativamente necesario porque el bajo rendimiento de Kyle Hill no pasa desapercibido para nadie y menos para el órgano de gobierno que preside Miguel Cano. Serenidad y confianza, dos ingredientes que, siempre que se pueda, nunca deberían faltar.