Paradoja ingrata. El mismo que le aupó a la ACB ahora se convierte en un lastre insoportable para el Meridiano. Las matemáticas atormentan. Kyle Hill es el peor norteamericano de la competición, sus promedios son los más bajos y, por descontado, su valoración también. Es evidente que el escolta de Chicago no está justificando su ficha sobre la pista, sin embargo debe seguir en la entidad que preside Miguel Cano porque el club no puede hacer frente al finiquito de su ficha.
Era el primero en la lista de cortes, por delante de Mario Austin, sin embargo dar la baja al pívot salía gratis. El sobrepeso, la indisciplina y, sobre todo, su negativa a cumplir el severo régimen de trabajo que le impusieron los técnicos (con permiso de la directiva), para que recuperara la forma, resultaron clave en el momento de demostrar a su agente el incumplimiento del contrato que justificaba su despido sin indemnización.
Las jornadas van pasando y las sensaciones de Hill no mejoran. Su irregularidad es continua y sólo una vez en lo que va de curso ha logrado estar por encima de los diez puntos de valoración. Cinco encuentros los ha cerrado con producción negativa y su tope de tantos en juego nunca ha sido superior a los 12.
Su paupérrimo rendimiento no obedece a falta de confianza del técnico. Ha jugado todos los partidos y, en muchos de ellos, los minutos más calientes en detrimento de Txemi Urtasun, infinitamente más fiable que el escolta de Chicago. Óscar Quintana intenta templarle la ansiedad, pero llega un momento en que si él no da para más a título individual hay que primar el interés del grupo. El público, el domingo, se expresó con sonora claridad porque a nadie escapa ya que el 'héroe del ascenso' es un lujo muy caro para la ciudad.
Un extracomunitario que no da un salto de calidad al proyecto es dinero mal gastado. Hill es el séptimo hombre del Lucentum y en breve pasará a ser el octavo porque Sow empieza a funcionar.
Es cierto que la ACB ha cambiado y que los norteamericanos ya no son tan determinantes como hace años. Entre los 30 mejores jugadores de la Liga sólo hay 9 estadounidenses, eso sí, cinco de ellos en el Top 10. A pesar del dato, todas las franquicias con presupuestos ajustados han apostado por destinar la mayor parte de su capital a norteamericanos de garantías. Hill está por debajo, incluso, de Larry Lewis, que a sus 40 años firma mejores números. El tiempo del 'Yes we can' ha dado paso al de 'Is impossible to do worse'.
28 jugadores están inscritos en la ACB con pasaporte estadounidense y sólo Singletary, la apuesta de Ivanovic que únicamente ha disputado 13 encuentros, firma estadísticas similares a las de Kyle. El Caja Laboral se lo puede permitir, pero no el Meridiano, que paga a un norteamericano que ha sido cinco veces titular y ha sumado desde el inicio liguero casi la misma valoración que alcanzó Fitch en el partido de la primera vuelta.