«La Semana Santa de la Comunidad Valenciana, está viva». Este era el comentario general de las más de trescientas personas que han participado este pasado fin de semana n el II Encuentro Interdiocesano de Cofradías y Hermandades. La celebración permitió a los cofrades, participar en un charla de formación impartida por el cardenal Ricard María Carles, ex arzobispo de Barcelona. En la Muestra Procesional, celebrada en la noche del sábado, la Federación de Cofradías quiso mostrar a través de las imágenes del artista Mariano Benlliure y del canto coral, como celebran su Semana Mayor los crevillentinos.
Desde primera hora de la mañana, el municipio comenzó a vivir un movimiento especial de ciudadanos. La llegada de mas de trescientas personas de más de cuarenta poblaciones de toda la Comunitat, además de Cartagena, Madrid y Ávila, convertían Crevillent en la capital de la Semana Santa.
El temor ante la posible inclemencias del tiempo, desapareció ante una mañana soleada y con buena temperatura. Tras la entrega de credenciales, comenzó el Encuentro, con la recepción oficial que en la Casa de Cultura ofrecida por el Ayuntamiento.
Los presidentes de la Federación de Cofradías y Hermandades de Crevillent -organizadora del evento y de la Junta Diocesana de Cofradías y Hermandades de Semana Santa, Francisco Polo y José Vicente Mas, respectivamente, abrieron el turno de intervenciones protocolarias, agradeciendo a todos los inscritos su asistencia al evento.
El alcalde de Crevillent, Cesar Augusto Asencio, se encargó de dar la bienvenida a todos los participantes, a los que invitó a conocer «un pueblo hospitalario, que junto a su Semana Santa declarada de Interés Turístico Nacional, ofrece un a atractiva oferta cultural y de naturaleza».
Luego comenzó el Encuentro con la charla que ofreció el cardenal Ricardo María Carles, quien bajo el título 'La santidad en el cofrade de hoy', recordó «que en la actualidad se puede ser santo, si de verdad vivimos los principios del Evangelio, la Buena Noticia que anunció Jesús y por la que dio su vida». Al igual que los primeros apóstoles y los santos de la Iglesia, el cardenal destacó que «ante una sociedad a la que le quieren imponer un laicismo oficial, los cofrades deben testimoniar con su modo de vida, que hoy Cristo sigue muriendo y resucitando por nosotros».