Aficionado a la lotería, amante de las golosinas y obsesionado con la gripe. Estas son algunas de las anécdotas que se desprenden de un completo Epistolario de Gabriel Miró que acaban de editar la CAM y el Instituto Gil Albert, dentro de la colección de sus obras completas y que hoy se presenta en un lugar tan emblemático y significativo como la Residencia de Estudiantes de Madrid.. Allí estarán algunos familiares del escritor, como su sobrina, Rosa María Maignon, quien ayer definió tras la presentación alicantina de este tomo a su tío como «alguien que iluminaba a su paso, y además guapísimo» y que se mostró sabedora del contenido de esas cartas.
El libro, dirigido por Ian MacDonald y Frederic Barberá, dos autoridades mundiales en el escritor alicantino, reúne en 800 páginas 767 cartas, el noventa por ciento manuscritas. Figueras Pacheco, Azorín, Pérez de Ayala, Ortega y Gasset, Oscar Esplá, Rafael Altamira, Juan Ramón Jiménez, Carmen Conde, Jorge Guillén, Germán Bernácer y Adelardo Parrilla están en el círculo de amistades con los que Miró se correspondía y que han construído su propia «autobiografía involuntaria, conmovedora y emocionante». La obra, que también se presentó ayer en el Aula de Cultura de la CAM, ha costado dos años de trabajo, e incluye además postales, tarjetas de visita, cartas a la prensa y un telegrama.
En el acto de Madrid estarán los directores de la obra, el director del IAC Gil Albert, Francisco Sánchez y la responsable del Centro de Legados CAM y de la Biblioteca Gabriel Miró, Zoila Helbenso.
El catedrático de Literatura Miguel Ángel Lozano, coordinador de toda la colección de obras completas del autor de 'El obispo leproso' que está editando la CAM, habló ayer de esta entrega número doce y recordó que se trata de un libro «excepcional», no de creación, que da «la visión del desarrollo de una vida». Las cartas reflejan el humor de algunos momentos y también dan cuenta de su estado abatido en otros.
Luz en Escocia
El norteamericano Ian MacDonald, profesor en Escocia, lleva 40 años trabajando sobre Miró. Por su parte Frederic Barberá, profesor de Literatura Española y Catalana en la universidad de Lancaster (Inglaterra) también ha estudiado al escritor en el contexto de sus poéticas.
Nadie es profeta en su tierra. Miguel Ángel Lozano desveló ayer que los veinte mejores investigadores de la obra de Miró pertenecen al ámbito anglosajón. «A Miró no lo entendemos como alicantino, porque a MacDonald, profesor en Aberdeen, una localidad sombría, le ha llegado la luz del mediterráneo en sus textos», dijo Lozano.
MacDonald se refirió a Barberá, «un investigador de la identidad de los pueblos» y cuyos estudios se refieren a su modernidad en el contexto europeo y su relación con la cultura catalana. El ha revisado el resto de las cartas y añadido alguna nueva.
El Epistolario ofrece todas las cartas conocidas en orden cronológico, y «no sólo las que los editores consideraban de interés». Entre las propuestas las que se muestra despechado por la falta de recursos,y que tenían membrete del presidente Maura por haberla cogido de su propio despacho. Un total de cien destinatarios son el objeto de este recorrido. «Miró no tuvo acontecimientos extraordinarios, ni vidas amorosas, nunca salió de España y sus constantes fueron la fidelidad al arte y a la familia», señaló el investigador, quien recordó palabras suyas escritas como «más que el arte me preocupa la vida, vivir por los míos».
Entre las cartas reveladoras de su vida íntima se encuentran las ochenta que escribió a Ricardo Bauza, hasta ahora desconocidas, y las ochenta y nueve misivas que mantuvo con el periodista y escritor Alfons Nadal.
Pago compensado
«Durante toda su vida, Gabriel Miró buscó un mecenas, y ahora la Diputación ha compensado con el pago de su trabajo que tanto reclamó en sus cartas», desveló Macdonald.
A través de la correspondencia del escritor se puede comprobar su evolución intelectual y literaria. Las primeras epístolas iban dirigidas a un círculo de amistades literarias más cercano, como Figueras Pacheco, hasta que poco a poco estableció nuevas amistades como las de Azorín, Ortega y Gasset, Óscar Esplá, Pérez de Ayala y con otros muchos escritores de la Generación del 98. Personalidades como Juan Ramón Jiménez, Carmen Conde, Adelardo Parrilla, Jorge Guillén o Germán Bernácer.
Por parte de la CAM, Joaquín Manresa recordó que el género epistolar siempre es agradecido, y que precisamente el Aula de Cultura de Alicante se inauguró con una conferencia de Camilo José Cela en la que habló de una carta de Baroja a Azorín.
Francisco Sánchez, director del instituto Juan Gil Albert justificó la coedición por la importancia de este Epistolario, «la recuperación del papel sobre papel, la carta sobre el libro». También recordó que Azorín y Gabriel Miró se encontraban entre los escritores favoritos de Gil Albert y afirmó que en estos momentos «en los que hay polémicas y provincianismos, mañana se presentará en Madrid este Epistolario porque hay que sacar a los escritores fuera del pueblo».
Madrid conocerá hoy algo más de Gabriel MIró, renovador del arte de la novela, conocedor de los más íntimos resortes de la lengua y uno de los prosistas más importantes de la literatura española.