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Es fácil detectar y vencer la aerofobia

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¿Por qué tenemos miedo a volar?
Cada vez es más habitual viajar en avión. Por motivos de trabajo, para muchos es imprescindible usar este medio de transporte y, a fecha de hoy, más del 30% de la población mundial vuela para desplazarse de un lugar a otro. Pero no todos disfrutan del vuelo. Uno de cada seis pasajeros sufre cuando está en el aire a pesar de que por todos es conocido que es el medio de transporte más fiable y seguro de cuantos existen y con menos muertes que los accidentes de tráfico. Sin embargo, los que tienen esta fobia no presentan problemas para viajar en automóvil, cuando es 29 veces más peligroso que viajar en avión, según las estadísticas internacionales. Lo cierto es que a pesar de los avances, un número elevado de personas tienen todavía miedo a volar, esto es, que padecen aerofobia y que podríamos definirla como aquella fobia que se manifiesta como un trastorno de ansiedad que se produce en los pasajeros que no tienen la situación bajo control. Es un problema real e importante que afecta a muchas personas y que les hace sentirse inválidas tanto en su vida profesional como personal. Los expertos consideran que se trata de un problema provocado por nuestra mente, y que es imprescindible conocer la causa que da origen a ese miedo para poder erradicarlo. Asimismo, los niveles de ansiedad determinados por la presencia de otros factores relacionados con el estrés y desórdenes de la personalidad pueden verse aumentados tal y como considera la Organización Mundial de la Salud. Resulta curioso conocer que el pánico en el aire se genera en la amígdala cerebral, y en el momento en el que la persona enfrenta un estímulo fóbico, el cerebro descarga en exceso un neurotransmisor llamado noradrenalina.
Los motivos por los que básicamente se producen estas fobias son el resultado de un aprendizaje disfuncional. En muchas ocasiones se asoció el viajar en avión con peligro para la vida, en otras las propias noticias de un trágico suceso aéreo nos hacen aumentar el pánico. Por citar algún ejemplo, el miedo a volar, se incrementó un 6,5% en los norteamericanos tras los sucesos del 11 de septiembre de 2001, según un estudio del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos. La claustrofobia, angustia y ansiedad provocada por ese pánico a volar son miedos que suelen tener orígenes muy complejos y que terminan exteriorizándose a través de una situación de miedo. Por ello, es aconsejable acudir al profesional, pues la aerofobia, así como otras fobias, son completamente superables, lo mismo ocurre con la claustrofobia y agorafobia, que en muchas ocasiones están directamente relacionadas con la propia aerofobia. El pánico en este tipo de fobias surge porque se asocia la pérdida de autocontrol con sensaciones de muerte y su tratamiento requiere, en alguna ocasión, de depresivos y terapia cognitiva que incluye enfrentar la raíz del miedo.
¿Cómo podemos detectar si padecemos aerofobia? Si nos identificamos con sentimiento de mucha ansiedad al pensar que se va a realizar un vuelo. Nuestro corazón se verá acelerado con palpitaciones, manos sudorosas, sequedad en la boca, suspiros frecuentes, sensaciones que pueden ser de ahogo, de mareo o despersonalización. El hecho de estar inquieto e intranquilo, sensación de estar desasosegado, ir mas acelerado que de costumbre o sentimiento de turbación, pueden ser otras de las numerosas manifestaciones.
Algunas personas sienten una preocupación sobrevenida cargada de malestar, incertidumbre y miedo a lo desconocido. Resulta frecuente además que el pánico cambie el comportamiento de ciertos individuos que se manifiestan ante todos los que les rodean de modos distintos, unos están irritables pudiendo llegar a desarrollar conductas agresivas ante los demás, otros comen más de lo habitual, los hay quienes incrementan el consumo de tabaco fumando en exceso para saciar su ansiedad, otros abusan del alcohol o el café. En realidad, aunque no nos lo parezca, son conductas lógicas, pues la ansiedad, en su criterio evolutivo finalista, fue diseñada por la naturaleza para preparar para la acción, en este caso, podríamos decir, como un preparatorio a la defensiva de nuestra preocupación estando presos del pánico. Por lo que no se debe tener un sentimiento de ser diferente a los demás o estar perdiendo la cabeza, todo lo contrario, esto le ocurre a muchas personas. Una de las principales consecuencias del miedo a volar es la limitación que supone para aquellos que sufren estas situaciones y que en gran número evaden enfrentarse a ellas. Esta limitación puede afectar tanto a su vida laboral y profesional, como a la familiar, social o personal. Por lo que desde estas líneas recomendamos a aquellos que se sientan identificados con todo lo dicho, a no renunciar en ningún caso a viajes de negocios o profesionales, viajes de placer, vacaciones familiares... pues hay solución rápida al problema, así como manuales y cursos específicos que a buen seguro estaremos encantados de facilitarles en caso de que lo soliciten. ¡Feliz vuelo!

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