Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALBACETE - ALICANTE - MURCIA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Opinión

Edición Impresa

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
¿Una política, educación, cultura y economía para la esperanza?
JESÚS FERRERO
Las crisis, de cualquier orden, se agudizan cuando falta la esperanza y puede llegar a degenerar en depresión. ¿O no? Un periodista preguntó, hace poco, a Thomas C. Schelling, Premio Nobel de Economía en 2005, si creía que la actual crisis podía ser como la de la Gran Depresión que se inició en 1929 y Schelling, que fue asesor de asuntos estratégicos de los presidentes Kennedy y Johnson de Estados Unidos, aseveró que : «La actual crisis financiera se está viendo agravada por factores psicológicos, por la interdependencia de las expectativas ya que el mundo financiero es muy propenso a las expectativas que se auto cumplen: si todos piensan que un banco puede volverse insolvente, se volverá inevitablemente insolvente». Y eso es lo que sin estudiar Psicología, ni Economía venimos pensando muchos. La realidad es la que es, eso nadie lo niega, pero si muchos se empeñan en que estos va a peor, se acelerará la caída e inevitablemente es lo que sucederá, lo cual a su vez será aprovechado por los que ven, en estas circunstancias, una oportunidad de cambio de negocio, de aligerar la plantilla, demorar pagos, etc., sin que sea realmente imperativo el hacerlo, a la vez que otros, bien situados y con una amplia visión de la economía, adquieren participaciones, valores tangibles y fichan profesionales a costos interesantes que darán, a medio plazo, diferenciales o plusvalías. Seamos transmisores de esperanza y no de desesperanza y trabajemos más y mejor. La crisis a todos nos tocará, pero al que no persiste en la búsqueda de ilusiones y posibilidades, seguro que cae. Esto es tan válido para el empresario, creador de empleo y riqueza, como para el asalariado o el que está en el paro que debe, sin descanso, buscar empleo. Nos decía un gerente: «Me preguntaron por qué había empleado a tal persona, qué cualidades había apreciado en ella y les dije la verdad: 'Porque insistía en pedirlo una y otra vez y cuando hablábamos exponía ideas, ilusiones y metas a conseguir. Cinco veces le dije que no, pero surgió una posibilidad y aposté por el que más interés había demostrado'». Su fuerza era la esperanza, la constancia y la ilusión.
En el reciente Congreso de Madrid de Católicos y Vida Pública Alfredo Dagnino, presidente de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) y de la Fundación universitaria San Pablo CEU, dijo: «No se debe confundir la esperanza con el buenismo, con el optimismo oportunista, con la trivial respuesta del encantamiento de las formas de comunicación la esperanza fiable, que es de Cristo, no se conquista, se acepta y lo mejor es que se da para todos».
Estamos inmersos en un mundo de incertidumbres. Lo que ayer se hizo ver como certeza, hoy es dudoso. ¿Qué está en crisis o en revisión? Pues casi todo, al menos a primera vista: La economía, la política, la cultura, la educación, la familia, la sociedad, las tradiciones, las creencias religiosas, la paz, la solidaridad, los derechos humanos Todo se cuestiona, se desestabiliza, es como si algunos quisieran no dejar ni un pilar o fundamento firme, seguro, que sea faro y guía en un mar tan revuelto. Para los creyentes está claro, es un ataque a la fe, a Dios, a las prácticas religiosas, al derecho natural y al divino, para que así vayan cayendo o desestabilizándose, cual castillo de naipes, lo que es consustancial al ser humanos. ¿Puede construirse algo estable sobre un base de arena, sobre una materia en descomposición? Puede afirmarse que no estamos en una época de cambios, sino ante todo un cambio de época. Hemos, por lo tanto, de amarrar fuertemente lo pilares fundamentales a costa de lo que sea, con la palabra, con la acción, con el voto. Familia, educación, creencias, democracia real, cultura, trayectoria ética, erradicación de la corrupción, apartando de los puestos de decisión a los que no son ejemplo limpio y digno, dejando espacio a los que aportan ejemplaridad. Flexibilidad en lo accesorio y firmeza de criterio y actuación en lo fundamental: defensa de la vida, de las libertades, de la ética en cada actuación, protección al ciudadano, priorizar en la mejora de la humanidad doliente, luchar contra lo que divide, confronta y no genera paz y concordia. Respeto a las mayorías y protección a las minorías, todo en su justo equilibrio. Generar confianza y otorgar confianza, transparencia, diálogo hacia arriba y hacia abajo, intergeneracional, entre diversas culturas y religiones. No veamos el panorama presente como una serie de problemas, sino de oportunidades de mejora.
Podemos salir, vamos a salir de esta época fortalecidos. Vamos a ser capaces de crear un clima de esperanza, de oportunidades, pero como nos decía el otro día un conferenciante. Todos sabemos que estamos en tiempos duros, de lucha, de esfuerzo, la fe nos mantiene, la esperanza nos alienta y naturalmente sabemos que «no se hace una tortilla sin romper previamente el huevo». Pero que nadie se atreva a quitarnos la esperanza. Como concluye la Oración del Partido Familia y Vida: Danos comprender/Dios nuestro,/que este proyecto/ es, en el fondo, tu proyecto.
El Colectivo Tossal lo integran Luis Simón Zorita, Eloy Sentana Cremades y nueve miembros más.

Vocento
SarenetRSS