El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil rastreó ayer la sierra de Crevillent, en busca de los perros salvajes que hace dos semanas arrasaron una explotación ganadera. Los agentes visitaron las instalaciones donde se produjo el ataque e intercambiaron impresiones con los perjudicados, según explicó a este diario el responsable del recinto, Laureano Poveda, quien añadió que los canes no han vuelto a aparecer.
Los empresarios sufrieron daños económicos por valor de unos 70.000 euros, ya que perdieron más de seiscientas cabezas de ganado, entre ovejas reproductoras y corderos lechales, según denunciaron. La mayoría de las muertes no se produjo por mordiscos de perro, sino por asfixia, al aplastarse unos ejemplares contra otros.