La crisis que sufre el sector inmobiliario, especialmente espoleado por las hipotecas basura en Estados Unidos y por el aumento del precio del dinero y del euríbor en España, empieza a pasar factura a algunas firmas de renombre. Ese es el caso del Grupo Llanera, una firma de tamaño medio con sede en Xàtiva que ha pasado de facturar sólo 5,3 millones de euros en el año 2000 a un negocio de 418,6 millones de euros en el último ejercicio contable.
Según informaba ayer el diario económico Expansión, Llanera busca un acuerdo global con las dos grandes cajas del territorio autonómico para sanear su situación financiera. Ese acuerdo, que se negocia desde hace varias semanas, pasa por la cesión de parte de su cartera de suelo y de otros activos de la promotora a las filiales inmobiliarias de Caja Mediterráneo y Bancaja.
En los últimos días ha transcendido que la empresa ha dilatado o incluso devuelto pagarés firmados con varios de sus proveedores, de acuerdo con la información de ayer de Expansión, si bien fuentes de la dirección han salido al paso afirmando que los problemas son los comunes de las compañías del sector y negó que se plantee una suspensión de pagos. Ayer, también el diario El País se hacía eco en su edición de la Comunidad Valenciana de la alerta que había desatado entre la plantilla de Llanera, tras conocerse que ayer se reunía el comité de dirección para definir el futuro de una compañía que está sufriendo desde hace meses falta de de liquidez.
Fuentes de la dirección de Llanera confirman que Bancaja y Caja Mediterráneo, por ese orden, son sus principales acreedores. Al parecer, en las últimas jornadas se han presentado varios proveedores de la firma a las oficinas centrales para tratar de cobrar pagarés supuestamente devueltos por los bancos.
Desinversiones
El ambicioso proyecto que pretendía convertir Llanera en el gran referente de la vivienda turística en toda España quedó aparcado hace meses. De hecho, Llanera se ha visto obligada a vender parte de sus activo a otros grupos y a renunciar a acuerdos de compra y proyectos ya firmados. Entre las operaciones de desinversión figura la venta a Bancaja y Banco de Valencia de la mitad de nueves millones de metros cuadrados adquiridos a Reva. Asimismo, tiene un proyecto frustrado, cual es el de la anunciada compra de 2,7 millones de metros cuadrados en Murcia, donde preveía un complejo de 2.500 casas y campo de golf. También ha paralizado sus planes en Sevilla para suelo industrial.
La compañía insiste en las últimas jornadas en que no proyecta presentar un expediente de concurso de acreedores.