Lunes, 27 de agosto de 2007
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EDICIÓN IMPRESA

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ORIHUELA
Monserrate da la campanada
La torre norte se queda por un tiempo sin sus dos campanas Los lunetos del interior del Santuario de la patrona también se restauran
Monserrate da la campanada
LA BAJADA. Una de las campanas de la torre norte en el momento de ser bajada desde el campanario del santuario. / TONY SEVILLA.
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CAMPANAS
Virgen de Monserrate: fundida en el año 1675, con un peso de 53 kg. Con la inscripción de «H. Año 1675 a virgen Santma de Monserrate».

María de Monserrate: fundida en el año 1776, con un peso de 207 kilos. Con la inscripción de «H. Año de 1776 soi Maria de Monserrate ora pro nobis se hizo a exps de la cofradía».

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Este año el santuario de la Patrona de Orihuela, Nuestra Señora de Monserrate, va a quedar casi como el primer día. La Cofradía de Monserrate ha decidido hacerse cargo de la conservación de la iglesia y emprende labores de restauración de aquellas partes más deterioradas. Pero «siempre contando con la ayuda de subvenciones» tal y como admite el presidente de la cofradía monserratina, Antonio García Molina. El primer elemento de este santuario en ser manipulado para su mejora fue el órgano. Los 28 tubos de este instrumento del siglo XVIII, que actúan como resonantes del sonido, han sido renovados la mayoría de ellos, y los de peor estado se han cambiado por unos nuevos.

Después, le tocó el turno al apostolado de la nave central del santuario. Los doce apostóles «se han limpiado y tensado, los que se ha podido, claro, ya que algunos de ellos estaban sujetos con travesaños, siendo más difícil la tarea» afirma Aurora Arroyo, una de las restauradoras.

Ahora toca la restauración de las campanas de bronce de la torre norte del santuario. Ambas campanas, una del año 1675, llamada Virgen de Monserrate y la otra María de Monserrate del 1776 fueron bajadas de lo alto de la torre para su limpieza y pulido por una empresa murciana especializada en campanas.

Con la ayuda de la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana la Cofradía de Monserrate ha encargado «nuevos yugos de madera para sustituir a los actuales metálicos, así como la electrificación de las campanas para volteo y repique, aunque se van a instalar ballestas para que también puedan ser tocadas de forma manual», explica García Molina. Desde la cofradía que lleva el nombre de la patrona de Orihuela, «se quiere ir poco a poco renovando aquellas partes más afectadas por el tiempo» afirma su presidente. Con un presupuesto de 14.000 euros ambas companas quedarán en condiciones para seguir funcionando por bastante tiempo.

A por la pintura

Otra de las iniciativas en marcha desde el mes de febrero es la restauración de los tres lunetos, de autor desconocido, de una de las capillas del santuario, actuación que sufraga Caja Madrid. Tres también es el número de las restauradoras que llevan a cabo estas labores, primero de documentación y luego de recuperación de lo deteriorado.

La denominación de los lunetos viene por su forma de media luna y en ellos se tratan diferentes temas marianos: La Anunciación, La Visitación y la imagen de la Virgen de Monserrate sin el niño junto a unos ángeles, «que al parecer no son del mismo cuadro», indica Aurora Arroyo, una de las restauradoras.

Antes de comenzar con su labor con el luneto de la anunciación, las especialistas en la materia llevan a cabo una amplia documentación para saber las características a las que se van a enfrentar. «Para hacer una buena documentación, colaboran con nosotras laboratorios químicos e historiadores del arte de la zona», explica Aurora Arroyo. Tras saber todo lo que puede llegar a esconder esta obra, las restauradoras llegan a una serie de conclusiones como la posible autoría de la obra o a la época a la que pertenece la misma.

Una vez acabado el análisis profundo «con la aplicación de diversos métodos y técnicas avanzadas para no dañar la obra», se ponen a trabajar para llevarla a su estado inicial. Mayte Gilabert, otra de las manipuladoras de obras de arte asegura que «es un trabajo delicado y costoso pero que al final resulta muy gratificante».

Tras conocer cada milímetro del luneto y con unos criterios de máximo respeto a la obra «poco a poco se van haciendo pruebas de limpieza con unos disolventes inocuos, que no sean tóxicos para nosotras y que no dañen al cuadro», admite Aurora Arroyo. Tras haber limpiado la suciedad instalada en la superficie de los lunetos «va apareciendo el color natural de la obra».

Las restauradoras y manipuladoras de obras de arte actuarán de forma diferente en cada uno de los lunetos ya que «cada uno tiene unas características y requiere unas formas de trabajo distintas», reconoce Mayte Gilabert.

A las restauradoras todavía les queda un largo trabajo por hacer, pero mientras la Cofradía de Monserrate piensa en las posibles labores de restauración para mejorar año a año el Santuario de la patrona de los oriolanos, la Virgen de Monserrate.

 
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